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Ubicar una lima en el escritorio del trabajo: para que sirve y por qué lo recomiendan


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El escritorio de trabajo es uno de los espacios donde más tiempo pasamos a lo largo del día y, al mismo tiempo, uno de los que más carga mental y emocional acumula. Según expertos en organización de espacios y disciplinas energéticas, este entorno puede concentrar estrés, tensiones y energías densas que influyen en el rendimiento y el estado de ánimo sin que lo advirtamos.

En este marco, especialistas en Feng Shui y armonización de ambientes revelaron un truco simple y natural para proteger la energía personal: ubicar una lima en el escritorio del trabajo.

La lima es un cítrico asociado a la limpieza, la renovación y la purificación. Su aroma fresco y su composición natural ayudan a neutralizar olores, despejar el ambiente y generar una sensación de claridad mental en espacios cerrados o de uso prolongado, como oficinas y escritorios.

Además, desde una mirada simbólica, los cítricos son considerados elementos que “cortan” la energía estancada y favorecen la circulación de vibraciones más livianas. Colocada cerca de la zona de trabajo, la lima actúa como un punto de absorción de tensiones acumuladas durante la jornada.

Desde el Feng Shui, la lima también es vista como un elemento de protección energética. Se cree que ayuda a absorber las malas energías del ambiente laboral —como el estrés, los conflictos o la sobrecarga mental— y evita que estas impacten directamente en la persona que trabaja en ese espacio.

Así, la lima se convierte en una alternativa natural, económica y sencilla para quienes buscan cuidar su energía en el trabajo sin recurrir a sahumerios, velas o dispositivos artificiales.

Los especialistas en armonización de espacios recomiendan usar una lima fresca y entera, ya que conserva mejor sus propiedades energéticas. No se aconseja utilizarla cortada, exprimida o en mal estado, porque pierde su capacidad simbólica de absorción.

En cuanto a la ubicación, lo ideal es colocarla directamente sobre el escritorio, en un rincón cercano a la computadora, cuadernos o elementos de trabajo diario. También se sugiere que esté a la vista, pero sin interferir con el orden visual del espacio, para no generar distracciones.

La frecuencia depende del clima y del nivel de carga del ambiente laboral. En espacios muy demandantes o con mucho estrés, se recomienda cambiar la lima cada dos o tres días. En entornos más tranquilos, puede renovarse una vez por semana.

Mantener este gesto ayuda a proteger la energía personal, reducir la sensación de agotamiento y generar un clima más liviano en el trabajo.

Los especialistas aconsejan retirar la lima cuando comienza a secarse, oscurecerse o ablandarse, ya que, según estas creencias, en ese punto ya absorbió la energía densa del ambiente.

Para desecharla correctamente, basta con tirarla al tacho de basura o enterrarla en una maceta; no se recomienda consumirla ni reutilizarla con fines culinarios.


Fuente: TN


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