
Tirar agua con sal en la puerta de entrada puede parecer un gesto extraño, pero es una práctica que muchas personas incorporan tanto por motivos prácticos como por creencias simbólicas . Mientras algunos la utilizan como método casero de limpieza, otros la asocian con la renovación de energías en el hogar.
El elemento clave es la sal gruesa . Desde hace siglos se la emplea para limpiar superficies, absorber humedad y neutralizar olores. Además, en distintas tradiciones culturales se le atribuye la capacidad de “absorber lo negativo” y proteger los espacios.
El procedimiento es simple y no requiere productos especiales:
No es necesario enjuagar, salvo que la superficie lo requiera.
Aunque es una práctica segura, conviene tener en cuenta algunos detalles:
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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