El municipio de General Madariaga salió a explicar en detalle por qué decidió actualizar el mínimo de toneladas que se cobran por la disposición final de los residuos que llegan desde Pinamar y Villa Gesell. El secretario de Coordinación, Miguel Vallo, habló del tema en CNM 93.3 y aseguró que el nuevo esquema no implica otra cosa que poner los números en línea con la basura que realmente entra todos los días al predio.
Según explicó, durante muchos años existió una diferencia entre el volumen que se declaraba como mínimo y el que efectivamente terminaba siendo tratado. Ese desfasaje, afirmó, se volvió cada vez más grande a medida que crecían las ciudades vecinas y aumentaba la presión del turismo.
“Nosotros hicimos un cálculo con respecto al ingreso de toneladas de basura de los dos municipios y en función de eso determinamos la tasa”, comenzó señalando.
El funcionario pidió mirar la película completa. Recordó que desde 2018 hasta 2025 Madariaga mantuvo exactamente el mismo parámetro de toneladas mínimas en las declaraciones juradas que presentaban los distritos que envían residuos. Es decir, durante siete años el piso fue idéntico.
Lo que sí se movía era el precio. “La tasa se iba ajustando por inflación, por combustible, por el costo del personal, como hacemos con el resto de los tributos. Pero nunca cambiamos la cantidad de toneladas”, remarcó.
Para graficarlo, utilizó un ejemplo sencillo: “Siempre le cobrabas por 14 camiones, pero no modificabas ese número; solo retocabas el valor”.
Ese esquema, sostuvo, quedó viejo frente a la realidad actual. A partir de un reconteo realizado en los últimos dos años sobre los vehículos que ingresan —muchos de ellos pertenecientes a la misma empresa recolectora que opera en ambos municipios— se comprobó que el flujo creció de manera muy marcada.
“Advertimos que la cantidad de basura que ingresaba había incrementado sustancialmente. Y eso es producto del aumento de habitantes que tuvieron Pinamar y Villa Gesell entre 2018 y 2026”, afirmó.
La consecuencia directa es más trabajo operativo en el predio: más horas de maquinaria, más movimientos de suelo, más cobertura, más control ambiental y más personal afectado.
Vallo insistió en que el ajuste no fue arbitrario. “Lo que hicimos fue llevar el número a la realidad y trasladarlo a la fiscal impositiva. Nada más que eso”, resumió.
Cómo era la situación en 2018
Según los registros municipales, en 2018 el movimiento de residuos era sensiblemente menor:
Pinamar
Temporada alta (enero a marzo): entre 14 y 16 camiones por día
Resto del año (abril a diciembre): entre 10 y 12 camiones diarios
Villa Gesell
Temporada alta: entre 12 y 13 camiones por día
Resto del año: entre 9 y 10 camiones diarios
El escenario actual
Para 2025, tras el conteo efectivo de camiones y la estimación de carga transportada, el panorama cambió de manera drástica:
Pinamar
Temporada alta: entre 27 y 32 camiones diarios
Resto del año: entre 20 y 23 camiones por día
Villa Gesell
Temporada alta: entre 23 y 27 camiones diarios
Resto del año: entre 18 y 21 camiones por día
En términos concretos, el flujo diario de camiones prácticamente se duplicó en comparación con los valores registrados siete años atrás.
El impacto de la temporada
Uno de los puntos centrales de la explicación tuvo que ver con la estacionalidad. El secretario detalló que el trimestre de verano cambia por completo la dinámica del basural.
“En enero, febrero y marzo el volumen es muchísimo mayor que de abril a diciembre”, indicó.
La razón es conocida: la llegada masiva de turistas multiplica el consumo y, por lo tanto, la generación de residuos. Para poder responder a esa demanda, el predio prácticamente funciona de manera continua.
“Trabajamos casi las 24 horas. Eso significa más personal, más combustible, más mantenimiento de máquinas, más inversión”, enumeró.
Cuando termina la temporada, el número baja, pero aun así queda por encima de los registros que se tomaban años atrás. El crecimiento poblacional permanente de ambos distritos hace que el piso siga siendo más alto que el de la década pasada.
Por qué las facturas aumentaron tanto
Consultado sobre el fuerte salto que algunos intendentes mencionaron públicamente, Vallo fue concreto: si antes se cobraba por una cantidad teórica muy inferior a la real, al sincerar los datos el monto final necesariamente cambia.
“Por eso puede pasar una factura de 50 millones a 180 millones”, afirmó.
El funcionario aclaró que no se trata de un incremento de un mes a otro sin antecedentes, sino del resultado de comparar dos realidades distintas: la de un cálculo viejo contra la de un conteo actual.
También recordó que quienes administran los municipios vecinos conocen el aumento de habitantes y de servicios que deben prestar, por lo que el crecimiento en la basura no debería sorprender.
¿Qué pasa si no pagan?
Vallo admitió que el municipio necesita esos recursos para sostener el funcionamiento del predio. Allí trabajan empleados municipales, pero también hay equipamiento alquilado y costos permanentes que deben cubrirse.
“Esperemos que no ocurra un atraso. Pero si sucediera, habrá que analizarlo en otras instancias”, dijo.
Frente a un conflicto, Madariaga podría reducir horarios o implementar un servicio mínimo, algo que ya pasó en otros momentos. Sin embargo, aclaró que nunca se dejó de recibir la basura.
Esa eventual reducción impactaría directamente en la logística de recolección de los otros municipios. Los camiones podrían tener que esperar con carga, modificar recorridos o utilizar puntos de transferencia intermedios.
“Una disminución de horas siempre genera inconvenientes. No queremos perjudicar a nadie, pero tampoco queremos que se perjudiquen los intereses de los madariaguenses”, subrayó.
Trabajo técnico y diálogo permanente
El secretario remarcó que el vínculo entre las áreas técnicas de los tres municipios es continuo y que cada modificación en la fiscal impositiva se conversa previamente.
“Esto se viene trabajando desde hace tiempo. No es algo improvisado”, aseguró.
Además, dejó planteada una alternativa que podría despejar cualquier discusión futura: instalar una balanza para pesar cada camión en el ingreso.
“Ahí sería más certero. Y seguramente va a dar más”, anticipó.
Para el gobierno local, el eje del debate es simple: el predio recibe hoy casi el doble de basura que años atrás y, por lo tanto, el esquema de cobro debía actualizarse para que el servicio siga siendo sostenible.
“La decisión fue ajustar el número a lo que realmente entra. Ni más ni menos”, concluyó Vallo.
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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