Después de 33 días tras las rejas en el penal de Bouwer, Néstor Maldonado recuperó la libertad pero seguirá vinculado a la causa que mantuvo en vilo a Córdoba tras la desaparición durante casi 48 horas de Tania Suárez . La investigación sigue abierta y las imputaciones, lejos de retirarse, se agravaron.
La fiscal Paola Klem decidió mantener las acusaciones originales y sumar el delito de abuso sexual con acceso carnal , además de privación ilegítima de la libertad calificada y lesiones leves calificadas en un contexto de violencia de género.
Sin embargo, según la investigación no hay elementos suficientes que lo incriminen y el juez consideró que tampoco existe riesgo de entorpecimiento de la causa, por lo que le concedió la libertad bajo condiciones.
“Estoy angustiado, solo quiero ver a mi familia, estar con mi mamá”, dijo Maldonado en diálogo con El Doce , arrodillado en la puerta de los Tribunales.
Y agregó: “Pido perdón por todo. Lo que más quiero es estar con mi mamá, que me necesita, y hacer una vida como siempre, trabajar”. Su abogado, Carlos Nayi, anticipó que pedirá su sobreseimiento.
Todo empezó el domingo 11 de enero , cuando Tania Suárez le envió mensajes a su hija y a su hermana avisando que iba a encontrarse en el Parque Sarmiento con un hombre que había conocido por redes sociales.
En esos chats, Suárez contó que el hombre “se parecía a Sajen” (el violador serial cordobés de los ’90), que había llegado otra persona y que le habían dado un agua con gusto raro.
De repente, dejó de comunicarse. Fue entonces cuando su familia denunció la desaparición y, dos días después , la encontraron en La Cumbre, atada y desorientada .
Los videos de las cámaras de seguridad de la zona, que la registraron subiendo a un colectivo en la terminal junto a Maldonado, fueron claves para el avance de la investigación.
Suárez fue internada y declaró en el área de Salud Mental del Hospital San Roque. Su abogada, Daniela Morales Leanza, aseguró que la mujer tenía “ escoriaciones y golpes en sus piernas y en la cabeza” y que “no había escrito los chats” que circularon en esos días.
Además, negó que Suárez hubiera pedido ser atada o que todo fuera parte de un plan.
Maldonado, que trabajaba como mozo en Córdoba, siempre sostuvo que conocía a Suárez desde hacía cuatro años y que el último encuentro fue consensuado.
Su defensor, Carlos Nayi, planteó que Maldonado le había transferido dinero varias veces: “Terminó en la bancarrota por ayudas económicas basadas en excusas que resultaron falsas”.
Además, Nayi afirmó que Suárez le pidió a su cliente que la atara y después fuera a pedir ayuda, simulando haber encontrado “un bulto” junto al río para que los bomberos la rescataran.
Al salir de los Tribunales de Cosquín, Maldonado se mostró visiblemente angustiado y habló con los medios.
“Fue una trampa . Siempre fui bueno, nunca hice nada, ninguna maldad a nadie. Nunca en mi vida le hice daño a nadie. No tengo más palabras, solo quiero volver a mi casa y estar con mi familia, nada más”, manifestó.
Ante las cámaras y de rodillas, el hombre insistió en que Suárez le tendió “una trampa” y que todo lo que vivió fue por “confiar en alguien” que creyó que “iba a ser de otra forma”.
“Me jugó totalmente en contra, confié en ella desde un principio , en todo lo que me decía. Me dejé llevar por todo eso, por confiar en ella”, cerró.
Mientras tanto, la abogada de Suárez sostiene que la versión de Maldonado es falsa y que su clienta fue víctima de violencia. La Justicia, por ahora, no encontró pruebas para sostener la acusación y el caso sigue abierto.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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