
La madreselva (Lonicera) es una de las enredaderas más valoradas en jardines por su capacidad de cubrir paredes, pérgolas y cercos en poco tiempo. Pero su mayor atractivo no es solo ornamental: sus flores perfumadas y ricas en néctar resultan irresistibles para los colibríes , que la visitan con frecuencia.
Su combinación de crecimiento vigoroso, aroma intenso y bajo mantenimiento la convierte en una opción práctica y decorativa.
Las flores de la madreselva tienen forma tubular y producen abundante néctar. Esta estructura facilita la alimentación de los colibríes, que introducen su pico largo y delgado para alimentarse.
Estas características la transforman en un verdadero imán para aves e insectos polinizadores.
La madreselva es una enredadera trepadora de crecimiento vigoroso que puede alcanzar varios metros de altura si cuenta con un soporte adecuado. Sus tallos son flexibles y se enroscan con facilidad en rejas, pérgolas y cercos, lo que le permite cubrir superficies en poco tiempo.
Presenta hojas verdes de forma ovalada y una floración abundante que se destaca por sus tonos blancos, amarillos, rosados o rojizos, según la variedad. En muchas especies, el perfume se intensifica al atardecer, lo que suma un atractivo adicional al jardín.
Existen variedades perennes, que mantienen el follaje durante todo el año, y otras caducas, que pierden sus hojas en invierno. Su capacidad de adaptación a distintos climas y su rápido desarrollo explican por qué es una de las enredaderas más elegidas para exteriores.
La madreselva no requiere grandes exigencias, pero responde mejor con algunos cuidados simples:
Es importante guiarla en sus primeros meses para que trepe correctamente sobre la estructura elegida.
Resulta ideal para cubrir muros o cercos, decorar pérgolas, generar sombra natural y aportar privacidad en patios y balcones amplios.
Además de su valor ornamental, suma movimiento y vida al espacio exterior gracias a la presencia constante de aves.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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