
Lo que muchos tiran sin pensarlo dos veces puede ser una mina de oro para el hogar. Las cenizas que quedan después de usar la parrilla, la chimenea o la estufa a leña esconden un potencial enorme: sirven para fertilizar plantas, limpiar, combatir plagas y hasta evitar resbalones en invierno.
Eso sí, solo sirven las cenizas de madera natural . Nada de restos de carbón industrial, plásticos, pinturas o barnices, porque pueden ser tóxicos.
Las cenizas de madera están llenas de minerales como potasio, calcio y magnesio , que son clave para el crecimiento de las plantas. Si las espolvoreás con moderación sobre la tierra, ayudan a mejorar el suelo y a corregir la acidez.
Son ideales para tomates, rosales y plantas que prefieren suelos menos ácidos . Pero ojo: no las uses en hortensias, azaleas ni otras plantas acidófilas, porque podés dañarlas.
¿Vidrios de estufa llenos de hollín? ¿Ollas ennegrecidas? Mezclá cenizas con un poco de agua y hacé una pasta abrasiva . Es perfecta para limpiar superficies metálicas, parrillas y hasta para sacar grasa difícil.
Además, podés usar cenizas para absorber olores fuertes en tachos de basura o recipientes con restos orgánicos. Un tip económico y ecológico.
En el jardín, las cenizas son una barrera natural contra caracoles y babosas : su textura seca les complica el paso. También sirven para absorber humedad en placares, galpones o sótanos. Solo tenés que ponerlas en un recipiente abierto y listo.
Reutilizar cenizas es una forma simple de ahorrar, reducir residuos y aprovechar lo que tenés a mano . En tiempos donde la sustentabilidad es clave, este “oro gris” demuestra que las soluciones más prácticas pueden estar en lo que solemos descartar.
La próxima vez que limpies la parrilla o la chimenea, pensalo dos veces antes de tirar las cenizas: todavía tienen mucho para dar.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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