Una familia bahiense se encuentra al borde del abismo financiero y emocional tras un conflicto que mezcla deudas impagables y violencia familiar. Liliana Etcheverry, de 56 años, empleada de la Cooperativa Obrera, relató el calvario que vive junto a su esposo (empleado de Prosegur) tras haber salido de garantes en la compra de un auto para su hijo, Gonzalo López.
Según explicó la damnificada, su hijo dejó de abonar las cuotas y la responsabilidad recayó sobre ellos. La situación escaló a niveles insostenibles: "Tenemos un embargo con la concesionaria Lago S.A. Debemos 200 millones de pesos. Hace un año que venimos pagando con mi marido casi 500 mil pesos cada uno por mes, con un 400% de intereses", detalló Liliana.
Violencia y desamparo La situación económica dinamitó el vínculo familiar. Al confrontar a su hijo por la falta de pago, la respuesta fue violenta: "Me insultó y quiso pegarme. No puedo esperar nada de él", lamentó la mujer, quien debió recurrir a asistencia psicológica por depresión.
Para colmo, el vehículo en cuestión ya no existe como garantía viable: "El auto que teníamos para entregar fue chocado por la mamá de mi nieto, quien manejaba alcoholizada", reveló.
Un pedido desesperado Liliana asegura que su intención es pagar, pero pide condiciones justas. "La deuda es de 200 millones, nunca la vamos a poder pagar, es como pagar seis autos 0km", explicó. Ahora, busca desesperadamente un abogado que pueda frenar los intereses usurarios. "Necesitamos que esto le llegue a un abogado de buen corazón, me gustaría que sea Fernando Burlando", concluyó.
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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