
Durante los días de calor intenso, los perros también sufren las altas temperaturas. A diferencia de las personas, no regulan el calor corporal a través del sudor, sino principalmente por el jadeo y a través de las almohadillas de las patas. Por eso, cuando el ambiente se vuelve muy caluroso, necesitan ayuda extra para mantenerse frescos.
En ese contexto, poner una manta congelada en la cama del perro se convirtió en un truco simple, económico y cada vez más recomendado por veterinarios y cuidadores.
La manta congelada actúa como una superficie fresca que ayuda a reducir la temperatura corporal del perro de forma gradual y controlada. No enfría de golpe ni genera cambios bruscos, sino que aporta alivio térmico mientras el animal descansa.
Muchos perros, de manera instintiva, eligen recostarse sobre la manta o apoyar partes del cuerpo para disipar el calor acumulado. Otros simplemente se benefician del ambiente más fresco que se genera en su zona de descanso.
Este truco es especialmente recomendable:
Para evitar molestias o riesgos, es importante seguir estas recomendaciones:
El perro debe decidir si la utiliza o no. El contacto nunca debe ser forzado.
La manta congelada es un complemento, no una solución única. Siempre debe acompañarse con:
Observar el comportamiento del perro es clave: si se muestra cómodo, relajado y elige usar la manta, el truco está cumpliendo su función.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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