
Entre los trucos caseros más simples y efectivos, hay uno que sorprende por lo poco conocido que es: frotar un lápiz en el cierre . Aunque suene extraño, esta solución rápida puede destrabar cremalleras atascadas sin forzarlas ni arruinarlas, algo clave para alargar su vida útil.
Cuando un cierre se traba, muchas personas intentan tironear con fuerza, lo que suele empeorar el problema y hasta romper los dientes. En cambio, el lápiz ofrece una alternativa práctica, económica y segura.
La clave está en el grafito , el material con el que están hechas las minas de los lápices negros comunes. El grafito actúa como un lubricante seco , ideal para superficies metálicas y plásticas, ya que reduce la fricción sin dejar residuos húmedos.
Con el uso, los cierres acumulan suciedad, polvo o sufren un leve desgaste que hace que los dientes no encajen bien. Al aplicar grafito, este se deposita entre los dientes y en el deslizador, lo que facilita el movimiento y permitiendo que la cremallera vuelva a correr con normalidad.
Este truco sirve tanto para cierres metálicos como plásticos y es ideal para camperas, mochilas, carteras y hasta valijas.
A pesar de las ventajas que ofrece este truco poco conocido, existen algunas advertencias que se deben tener en cuenta:
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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