
Que un dormitorio infantil sea chico ya no es una excepción, sino casi la regla. Sin embargo, la falta de metros cuadrados no tiene por qué traducirse en incomodidad . Con planificación, diseño inteligente y muebles bien pensados, es posible lograr una habitación práctica, ordenada y adaptable al crecimiento del chico.
En redes sociales se volvió viral una propuesta del diseñador @nelsonnenot , que mostró cómo exprimir cada rincón de un cuarto reducido y convertirlo en un espacio cien por ciento funcional.
Hace algunas décadas, un dormitorio promedio medía alrededor de 15 m² . Con el paso del tiempo, ese estándar bajó a 12 m² , luego a los clásicos 3 x 3 (9 m²) y, hoy, en muchos departamentos nuevos, los cuartos no superan los 7 m² .
En ese escenario, pensar una habitación que incluya cama, ropero, escritorio y lugar de juego parece imposible. Pero no lo es.
Elevar la cama es el primer gran acierto. Permite liberar el espacio inferior y resolver varias funciones sin sumar muebles extra.
Debajo de la cama elevada se puede armar un sillón contra la pared , ideal para mirar series, leer o descansar. Una cortina aporta privacidad y delimita el espacio.
Aprovechar el tramo bajo de la ventana con un mueble a medida permite guardar ropa fuera de temporada sin ocupar superficie útil del cuarto.
Contra una pared, un escritorio con estantes superiores se transforma en un espacio cómodo para estudiar , con lugar para la computadora, libros y una buena lámpara.
Las repisas en altura suman guardado sin “comerse” el ambiente. Un estante lateral puede funcionar como mesa de luz , con enchufes para lámpara y cargadores.
Un mueble bajo para libros y carpetas puede convertirse en sillón con solo agregar almohadones. Menos muebles, más usos .
Los escalones para subir a la cama pueden ser cajoneras para ropa de cama , mientras que un ropero a medida completa el guardado sin desperdiciar esquinas.
El propio diseñador contó que la idea surgió tras la consulta de una familia que ya no sabía cómo acomodar los muebles en la habitación de su hijo. Incluso la silla del escritorio tenía que sacarse del cuarto cuando no se usaba.
El resultado fue contundente: un dormitorio chico, incómodo y desordenado se transformó en un espacio funcional , con zonas claras para dormir, estudiar y descansar.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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