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La alternativa gasolera para veranear en Brasil: cómo es y cuánto cuesta la vida de camping en Florianópolis


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Dormir cerca del mar, caminar descalzo y compartir charlas con vecinos improvisados durante las noches. El camping es una opción que mezcla aventura, libertad y ahorro . Con los precios de hoteles y departamentos cada vez más altos, muchos argentinos decidieron cambiar la forma de vacacionar sin renunciar a un destino como Florianópolis .

Carpas, casas rodantes y bungalows se convirtieron en las opciones más económicas y auténticas para disfrutar de la isla brasileña sin romper el chanchito. ¿Pero cuánto más barato es alojarse en un camping que en un hotel o departamento?

En playas como Canasvieiras, Ingleses y Barra da Lagoa, familias argentinas llegaron en auto o con casas rodantes totalmente equipadas y eligieron el camping como la forma más rentable y divertida de pasar sus vacaciones.

Entre ellos, está Víctor que viene a Florianópolis desde 2002. Comenzó durmiendo en carpa cuando sus hijas eran pequeñas, y hoy prefiere un poco más de comodidad en un bungalow.

“La experiencia en carpa es hermosa. Aunque llueva torrencialmente una hora, después sale el sol, se seca todo y seguís. El clima es ideal”, cuenta.

Y agrega: "El mar no es bravo como en Mar del Plata y no hay bañeros, pero el agua es calma. Por eso cambié la costa argentina por acá”. Para él, la clave a la hora de elegir un camping es la seguridad.

"Cuando vine por primera vez mi nena más grande tenía 6 años y la más chiquita, uno. Entonces yo la solté acá por la seguridad. Acá dejás lo que querés, yo dejé la reposera allá contra el alambrado, con el mate, todo y nadie te toca nada", explica Victor.

Él y su familia son de Zárate, y aclara que la única contra es la distancia: "Lo que te mata es el viaje. Son 1.600 kilómetros".

La diferencia entre acampar o alquilar un departamento es notable. Victor pagó alrededor de $ 1.800.000 por 15 días en un bungalow con baño privado para cuatro personas en el camping Costa do Sol, en Cannasvieiras.

Este camping ofrece distintos tipos de alojamiento: parcelas para carpas (con y sin techo), parcelas para casas rodantes, trailers o motorhome, y habitaciones con o sin baño privado.

Según Victor, en carpa hubiese gastado la mitad. “La comodidad se paga, pero venís, entrás y listo. No armás ni desarmás nada”.

Alejandra Crespo y su marido llegaron desde Córdoba en una casa rodante y se alojaron en un camping de ingleses. Pagaron $ 720.000 por diez días .

“ Es muy barato comparado con una casa o departamento . Además, cocinamos casi todo nosotros. Traemos comida, heladera, cocina, la casilla está equipada”, explica.

El matrimonio arrancó con una carpa y, con el tiempo, fue cambiando de casa rodante. "La tuve un par de años, la vendimos, acondicionamos otra en un trailer y armamos tipo casilla, vamos cambiando", cuenta.

Para Alejandra, el camping tiene algo especial que no se compara con un hotel: “A mi me encanta porque estás en contacto con la naturaleza, te sentís más libre. Eso sí, la higiene es clave: baños y duchas limpias hacen toda la diferencia".

Y agrega: "Porque si vos ves un lugar donde está medio sucio, abandonado, es como que te da cosa. Lo que importa es sentirte cómodo, si vos te sentís incómodo, por ejemplo, nosotros vinimos con la hija de mi marido y su novio y no le gustó, no le gusta la vida de camping. No es para todos ".

En diez días, gastaron un poco más de $ 800.000 entre alojamiento y comida. “Somos gasoleros, playa, mate, sanguchito y listo para arrebatar un poco los costos”, dice entre risas.

Raquel y Cristian son de Misiones y también eligen el camping cada vez que pueden. En Canasvieiras alquilaron una habitación dentro del camping, sin baño privado, por una semana a $ 640.000.

“La carpa es más barata, pero quisimos probar esta opción”, cuenta Raquel. Aunque destacan la seguridad del camping Costa Do Sol, también marcan algunos problemas .

“Con tanta gente y motorhomes, a veces la infraestructura no da abasto. No teníamos para bañarnos, nos agarró una desesperación, nos queríamos ir”, dicen.

La pareja de Misiones se alojó en otro camping del sur de la isla y notaron la diferencia: “En Garopaba o Bombinhas están mejor armados, con luces, espacios comunes y más servicios, aunque no tienen salida al mar, como acá”.

Rosana y Eduardo viajaron en auto junto a sus dos hijos adolescentes desde Campana y se instalaron en un camping de Ingleses, a dos cuadras de la playa. Pagaron $ 533.000 por ocho días.

“El viaje es cansador, son unos 1.700 kilómetros, pero vale la pena”, aseguran. Viajan con casa rodante y cocinan ahí mismo, lo que les reduce muchísimo los gastos.

Dentro de un camping, hay varias opciones de alojamiento. Se puede alquilar una parcela para carpa, casa rodante, trailer o motorhome, con o sin techo, o elegir habitaciones con baño privado o compartido.

En enero, una parcela simple para dos personas cuesta alrededor de $ 38.000 por día, mientras que la misma con techo se consigue a $ 61.350. En febrero, los precios bajan considerablemente: $ 32.000 la parcela simple y $ 45.300 la techada.

Para quienes viajan con casa rodante, trailer o motorhome, el precio en enero es de $ 73.300 para dos personas por día, y en febrero $ 54.600. En cuanto a las habitaciones, una con baño privado para dos cuesta $ 96.000 en enero y $ 60.000 en febrero.

Si se opta por una opción más económica, compartiendo baño con el resto del camping, la habitación para cuatro personas sale $ 120.000 en enero y baja a $ 74.600 en febrero.

Redactora en la sección Sociedad.


Fuente: Clarín


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