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"Uno no elige de quién se enamora": ella 21 y el 55, se conocieron bailando en una peña y superan los prejuicios


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NAVARRO, PROVINCIA DE BUENOS AIRES – Una emotiva y polémica historia de amor ha trascendido las fronteras de Navarro, un tranquilo pueblo bonaerense de poco más de 20 mil habitantes. Camila Gutiérrez (21) y Julio Rodríguez (55) se conocieron y se enamoraron bailando folclore, enfrentando desde el inicio el escrutinio social debido a su marcada diferencia de edad. La pareja, que hoy convive y dirige una peña con más de sesenta alumnos, ha llevado su historia a TikTok, donde ha cosechado una inesperada fama y una ola de críticas.


"No buscamos encajar en la sociedad, nos amamos y listo", afirman Camila y Julio, cuya relación se ha convertido en un debate sobre el amor, los tabúes generacionales y el impacto de la exposición pública.



El inicio: desconfianza y un secreto a voces


El primer cruce de miradas entre la pareja tuvo lugar en 2019 en una peña de folclore en Navarro, una localidad situada a unos 125 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires. Julio, entonces de 49 años, asistía a sacar fotografías para un movimiento social, mientras Camila, con apenas 15 años, lo miró con sospecha, creyendo que intentaba "robar coreografías".


El verdadero vínculo se gestó en 2021. Julio atravesaba una separación largamente postergada y Camila estaba por finalizar el secundario. Coincidieron nuevamente en la peña Huella Pampa. A pesar de la gran brecha de edad, ambos compartían la pasión por la zamba y la chacarera. "Creo que ninguno de los dos pensó en estar juntos como estamos ahora," comenta Julio, recordando que Camila era "una compañera más."


Sin embargo, el entorno notó una conexión especial. "Los demás vieron algo que nosotros no," coinciden. El rumor sobre su relación comenzó a circular, y rápidamente se intensificó el rechazo, alimentado por el hecho de que Camila aún era menor de edad. La situación escaló hasta que la profesora de baile recibió un ultimátum del grupo: "Si sigue él (por Julio), nosotros no bailamos más." Para evitar conflictos, Julio dejó la peña, y meses después, Camila hizo lo propio.



El amor en secreto y la batalla por la aceptación


La salida de Huella Pampa los unió aún más. En abril de 2022, poco después de que Camila cumpliera 18 años, la pareja decidió fundar su propia peña. Fue en ese período de colaboración y mayor cercanía cuando "empezamos a compartir cada vez más tiempo y a mirarnos de otra manera". El primer beso fue inesperado, lejos de Navarro, durante un viaje a Capital Federal para bailar folclore en Parque Centenario.


Para evitar el "revuelo que se había armado" en su pueblo, mantuvieron su romance en secreto durante todo 2022. Julio y Camila tomaban el colectivo por separado, reuniéndose solo al llegar a Capital. "Romper con esos estándares cuesta. No solo por lo que digan los demás, sino por lo que te pasa internamente," explica Julio sobre la dificultad de enfrentar un tabú social.


El secreto terminó en agosto de 2022, durante el cumpleaños de quince de la hermana de Camila. La madre de Camila invitó a Julio a pasar del frío, y la presencia constante de él llevó al padre de ella a confrontarlos. La aceptación fue inmediata: "Vieron que los dos estábamos bien, que estábamos felices, y eso fue suficiente", recuerda Julio conmovido, señalando que el padre de Camila tiene su misma edad.


No obstante, la aceptación familiar no se replicó puertas afuera. Julio relata un duro aislamiento social: "Pasé de atender doscientos chicos en un merendero a ser la peor cosa del mundo. No conseguía trabajo." Incluso perdió el diálogo con su hijo mayor. Camila también vivió sus batallas personales y familiares, llegando a somatizar el estrés con psoriasis durante una pelea con su madre y hermana.


Munakuy tusuy y la explosión viral


La pareja consolidó su relación rápidamente, iniciando la convivencia sin una propuesta formal. "Nunca nos costó la diferencia generacional porque ella ya venía con sus gustos antiguos," bromea Julio, mientras Camila afirma que su vida social se centra en la peña, lejos de boliches y alcohol.


Juntos crearon Munakuy Tusuy, su propia peña con sede en el club Rivadavia, que actualmente instruye a más de sesenta alumnos. Camila se encarga de la danza infantil y Julio de las coreografías, trabajando como un "equipo" que incluso ha bailado en el Festival Internacional Entredanzados en La Falda, Córdoba.


Hace apenas un mes, la pareja dio un paso a la exposición total al abrir una cuenta en TikTok (@CamiyJu11), que ya acumula más de 63 mil seguidores. Si bien han recibido un torrente de mensajes de apoyo, el anonimato de la red amplificó las críticas más feroces.



Entre los comentarios hirientes, el más recurrente es: "¿Es tu hija?", a lo que Julio responde con ironía: "Podría serlo, pero no". Camila agrega que han sido atacados con frases como que está con él "por plata" o que su relación es una búsqueda de "presencia paterna".


La pareja reconoce que al principio las críticas dolían, pero aprendieron a filtrar y a contestar con ironía. "Empezamos a obviar las preguntas agresivas," dice Julio, concluyendo que la gente critica "desde lo que lleva adentro". Pese a todo, aseguran que están "de diez", enfocados en proyectos futuros como viajar a Jujuy y construir su casa, sin necesidad de casarse: "Nos amamos muchísimo. Me pueden juzgar, pero uno no elige de quién se enamora."


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