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Barrio cerrado con playa: el destino exclusivo en la Costa donde se paga desde US$300 hasta US$1100 por noche

  


En las proximidades de Pinamar, exactamente en el kilómetro 380 de la ruta 11, surge un destino en sí mismo que supo conquistar un lugar distintivo en el mercado. Durante los últimos años, Costa Esmeralda consolidó su reputación como un exclusivo barrio privado con playa de categoría premium y evolucionó hasta convertirse en un destino en sí mismo para las vacaciones en la Costa argentina.

 

A pesar de tener menos de dos décadas de existencia, su verdadera eclosión se produjo recientemente, impulsada por la pandemia, y en la actualidad se erige como una de las zonas más exclusivas de la Costa Atlántica.

 

Las mil hectáreas de bosques, sus canchas de golf y polo, y los impresionantes 3200 metros de costa son un imán para los turistas que buscan experiencias exclusivas durante la temporada de verano. Costa Esmeralda engloba un conjunto de 16 barrios, con más de 4000 lotes, más de 2500 casas construidas y 140 departamentos. También destaca por su amplia variedad de instalaciones, que incluyen un sector deportivo con 12 canchas de tenis, canchas de paddle, canchas de fútbol y gimnasio, entre otros. Además, cuenta con tres paradores de playa (Parador Punta Norte, Cabo Suelto y Amarras), su propio centro comercial y, como un adicional de comodidad, su propio supermercado.

 

Los precios y la demanda de los alquileres

 

“Actualmente, tengo el 60% de mi oferta de alquiler asegurada desde principios de diciembre hasta febrero. Las razones son bastante evidentes: se experimentó un aumento significativo en la demanda tras las PASO de agosto, después de la fuerte devaluación”, explica Francisco “Pancho” Mayol, propietario de Experiencia Costa, quien administra y alquila alrededor de 25 propiedades con un servicio diferencial premium. Señala que este año mucha gente consciente de que no podía permitirse unas vacaciones en el extranjero optó por Costa Esmeralda como destino. “La toma de decisiones se aceleró a nivel local debido a la creciente incertidumbre. Incluso este fin de semana tuve un caso de unos clientes que durante cuatro décadas eligieron Punta del Este como su destino y en esta ocasión optaron por alquilar una casa acá”, cuenta el administrador.

 

Por noche o pocos días
 

Como resultado, los precios de alquiler vacacional en esta zona del Partido de a Costa reflejan el prestigio de la región, además de que cotizan en dólares billete, una tendencia que comparten solo unos pocos destinos de playa nacionales. “En promedio los alquileres van desde los US$300 hasta los US$1100 por noche”, comenta Mayol.

 

Aunque la segunda mitad de enero suele ser la más demandada, especialmente por los hijos de familias que desean reunirse con sus amigos en esta temporada, hubo un cambio interesante en la tendencia este año. Luisa Irigoyen, propietaria de Costa Esmeralda Guests junto con su marido, con quien gestiona unas 45 propiedades en la zona, explica: “Por lo general vemos una mayor demanda en la segunda quincena de enero y, como resultado, precios más altos, actualmente la fecha que realmente recibe la mayor cantidad de consultas y experimenta una ocupación excepcional es Año Nuevo en la semana del 27 de diciembre al 2 de enero, aproximadamente”. Para esa semana, asegura que ya cuentan con un 80% de ocupación, mientras que experimentaron un 40% de reservas para enero. Mayol, por su parte, también observa esta misma tendencia y asegura que este tipo de alquileres “suelen ser un desafío”, ya que a menudo interrumpen el período quincenal típico.

 

Por quincena

 

En cuanto a los precios por quincena, Costa Esmeralda Guests cerró alquileres que oscilan desde los US$3500 por una casa sencilla para seis personas hasta los US$8000 por una vivienda premium en el área costera. Si se elige una casa de cuatro habitaciones con pileta en una categoría un poco más moderada, el costo se reduce a US$6500. Sin pileta, el precio disminuye aún más, situándose entre US$5000 y U$4500. También existe la opción de alquilar un departamento a un costo similar al de una casa más pequeña, alrededor de US$3500 por quincena. “Estas propiedades suelen contar con piletas climatizadas, aunque pueden ser menos convenientes para aquellos que están acostumbrados a vivir en casas”, menciona Irigoyen.

 

Por otra parte, Mayol comenta que para Expriencia Costa el punto máximo en términos de alquiler fue una casa frente al mar por US$18.000 durante la primera quincena de enero. “En general, los precios en dólares se mantienen en niveles similares a los del año pasado, con la salvedad de que algunas propiedades han disminuido un 10% su precio final”, observa Mayol, y atribuye esta disminución al auge en la construcción en la zona. “Si antes había 1900 casas disponibles, hoy en día son 2400, es decir casi 500 casas adicionales”, explica el administrador. Lógicamente, esto llevó a una mayor competencia en precios. “Si solicito US$500 por noche y mi vecino alquila su nueva casa por US$420 dólares, resulta difícil competir”, comenta el dueño de Experiencia Costa.

 

Según comenta Irigoyen, si bien comenzaron la temporada con tarifas ligeramente más elevadas que el año anterior, tras las PASO los precios se fueron ajustando. “Algunos propietarios optaron por mantener sus tarifas o incluso las ajustaron al alza en un 10% en comparación con el año anterior, mientras que otros, de manera sincera, prefirieron reducir los precios antes que dejar sus propiedades vacías durante las vacaciones”, explica la dueña de Costa Esmeralda Guests.

 

Esta diferencia notable se dio en contraste con años anteriores entre las casas de alta gama y las más modestas. Mientras que las propiedades de lujo experimentaron un aumento en la demanda y se alquilaron exitosamente a tarifas más altas, las viviendas más sencillas tuvieron que adaptarse bajando sus precios para atraer inquilinos.

 

En lo que respecta a la demanda, aunque las consultas no cesan, la situación está fuertemente influenciada por el clima político. “Hace dos años, a estas alturas, tenía todos mis alquileres ocupados. Esto se debió en parte a que no era un año electoral y a que la oferta era más limitada”, señala Mayol. Para Irigoyen, también se dio un cambio significativo en comparación con el año pasado. “En la actualidad, la incertidumbre en torno al resultado del balotaje está retrasando las decisiones de reserva. Muchos están a la expectativa para ver cómo se desarrollan los acontecimientos en noviembre antes de finalizar sus planes de alquiler”, explica Irigoyen. A pesar de tener un gran número de consultas, los huéspedes potenciales prefieren esperar para tomar decisiones definitivas.

 

Ambos emprendimientos mencionan que se requiere un adelanto del 50% del costo total del alquiler, con la opción de pagar el saldo restante el día de llegada o hasta 15 días antes de la fecha de entrada. Por otro lado, JPU Urruti ha mantenido su política de solicitar el 100% del pago al cerrar la reserva.

 

La tendencia de alquilar entre dos o tres familias una sola casa

 

También se observa un aumento en la colaboración de familias que se reúnen para alquilar, lo que refleja un interés creciente en optimizar el costo del alquiler. “Antes, solían alquilarse casas para un máximo de dos familias juntas, pero este año ya estamos viendo un cambio, con un aumento a tres familias compartiendo una misma propiedad”, cuenta Irigoyen. Menciona que las casas que se alquilaron con mayor rapidez en esta temporada fueron las de mayor tamaño, capaces de alojar a hasta 12 personas, mientras que en años anteriores, las más pequeñas solían ser las primeras en desaparecer del mercado.

 

Según Peralta, el perfil clásico de alquiler en la zona incluye una casa con sala de estar, parrilla, comedor, galería y pileta, generalmente con tres o cuatro habitaciones. Desde Costa Esmeralda Guest aseguran que las casas de cuatro habitaciones para 12 personas son las más buscadas en alquiler actualmente. La proximidad a la playa y la disponibilidad de una pileta son las principales prioridades. Y las ventajas de estar en un entorno de barrio cerrado con oferta deportiva, golf, centro comercial y supermercado a cuatro horas de la ciudad en un destino exclusivo.

 

Estos precios coinciden con lo comentado por Luis Maria Peralta, gerente comercial de la Sucursal Costa Esmeralda de la inmobiliaria y desarrolladora JPU Urruti. “El precio promedio de alquiler para casas con tres o cuatro habitaciones con pileta se sitúa alrededor de los US$4000 por quincena, mientras que los departamentos y las casas más sencillas también rondan los US$3500″, señala Peralta. Sin embargo, una lujosa casa premium de cinco habitaciones sobre la costa puede alcanzar los US$15.000. En cuanto a la demanda, observa que, en esta temporada, se han mantenido en niveles similares al año pasado. “A pesar de la situación económica del país, las personas continúan eligiendo Costa Esmeralda como destino de alquiler, aunque luego eligen reducir gastos en otras actividades, como comer afuera”, explica Peralta.


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