Condenaron a 25 años de prisión a los 7 expolicías acusados de la Masacre de Wilde



Este mediodía, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 3 de Lomas de Zamora condenó a 25 años de prisión a los siete expolicías acusados de ser los responsables de la “Masacre de Wilde”, el emblemático caso de gatillo fácil cometido en 1994 en esa localidad bonaerense.

Se trata de los excomisarios Roberto Mantel y Eduardo Gómez, los exoficiales Osvaldo Lorenzón, el exsubteniente Pablo Dudek, los exoficiales Julio Gatto y Marcelo Valenga, y el excabo Marcos Rodríguez.

Todos integraban la Brigada de Investigaciones de Lanús que disparó 200 veces a sangre fría en la vía pública y tuvo como víctimas a Norberto Corbo, Gustavo Mendoza, Enrique Bielsa, Edgardo Cicutín. Claudio Díaz fue el único que sobrevivió al ataque.



“Estoy satisfecha. Es una buena condena porque es la máxima que le podían dar por la tipificación de la causa. Es un cierre para nosotros”, dijo Raquel Gazzanego, viuda de Cicutín, en diálogo con TN.

Los jueces Marcelo Hugo Dellature, Luis Miguel Gabián y Claudio Fernández los encontraron culpables de los delitos de “homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas, reiterado, cuatro hechos y homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas, un hecho en grado en tentativa y todos en concurso real entre sí”.



Sin embargo, los magistrados dispusieron que los siete condenados sean detenidos una vez que la sentencia quede firme. En ese contexto, Gazzanego hizo un pedido a la sociedad: “Me queda el sabor amargo de no haberlos visto salir del tribunal esposados. Es por eso que pido los ojos de quienes viven cerca de los imputados para que puedan ver que cumplan con sus obligaciones impartidas a partir de esta condena y ante cualquier situación, lo denuncien al tribunal”.

El juicio comenzó el 17 de agosto y las familias lo transitaron de manera “expectante” porque no sabían con qué se encontrarían esta vez, después de tanto tiempo. “Me llama la atención todavía el grado de altanería que tienen los imputados incluso al día de hoy”, señaló la mujer.

La actitud de los expolicías era como si no les importara lo que estaba a punto de pasar. “Sonreían socarronamente” y hablaban entre ellos diciendo: “Hoy es el gran día, el día de la verdad”.

Asimismo, Gazzanego detalló que su abogado hace algunas semanas se fisuró el pie y no pudo participar de las últimas jornadas. Hoy hizo un esfuerzo mayor y presenció la sentencia, lo que provocó un comentario desafortunado de la defensa: “Se acercó la letrada de los acusados y le dijo ‘Mirá, estás mejor.. Y eso que nosotros habíamos rezado para que fuera peor’. Todo vuelve en la vida, nosotros acostumbramos a ni pensar con maldad porque todo vuelve, siempre”.

28 años de lucha valieron la pena

Horas después de que la Brigada de Investigaciones de Lanús acribillara con más de 200 disparos a las cinco víctimas que viajaban a bordo de un Peugeot 505 y un Dodge 1500, los policías fueron detenidos. Pero ese accionar fue el principio de un camino que parecía no tener fin.

Al poco tiempo la Cámara de Apelaciones y Garantías los sobreseyó y liberó, y los familiares de las víctimas tuvieron que apelar en 2003 y en 2007. Pero los acusados volvieron a ser sobreseídos por la misma medida.

Cuando parecía que la causa se archivaba, la Suprema Corte de Justicia bonaerense ordenó en 2013 reabrir el expediente y anular los sobreseimientos a los policías. El argumento era que “aún cuando se considerase que el cuádruple homicidio investigado no configura un delito de lesa humanidad, es indudable que sí constituyó una gravísima violación de los derechos humanos”.

Finalmente, 28 años después, siete expolicías llegaron a juicio. Además de quienes fueron juzgados, estaban imputados el comisario César Córdoba, y los policías Carlos Saladino y Hugo Reyes, ya fallecidos.



La espera fue larga, pero para los familiares valió la pena. “Tuvimos que esperar 28 años para una condena, pero si hubiésemos tenido un juicio en 1995 o 96 con la Cámara que los sobreseyó, no hubiera sido un juicio justo”, expresó Gazzanego.

La mujer remarcó que durante este juicio se pusieron saber más detalles y el proceso acompañó mejor. En ese sentido, sostuvo: “Sí, se esperó mucho. Es terrible y es una vergüenza. Pero en nuestro caso no estuvo tan mal haber tenido que esperar. Nosotros estuvimos y estamos bastante enteros para esperar a que llegara en este momento. Valió la pena esperar casi 30 años”.

“Estoy aliviado, son casi 29 años teniendo estos recuerdos dentro de una caja fuerte interna. Hoy la puedo abrir para que se vayan todos esos recuerdos al aire”, manifestó emocionado Díaz luego de conocer la sentencia a Télam.

Hace un mes, en medio del proceso judicial, el nieto de cinco años de Raquel le preguntó a su mamá: “Y si estos policías no van a la cárcel, ¿van a seguir matando gente?”. Hoy, cuando salieron del tribunal, fueron a buscarlo al jardín y le gritó: “¡Abuela, 25 años!”. “Les enseñé eso, les demostré que no hay que bajar los brazos por más cachetazo que te de la vida y la justicia. Que todo se consigue tarde o temprano”, concluyó.