Su compañero de trabajo fue armado a su casa y ella lo mató con un cuchillo



La Justicia de Santa Cruz investiga el asesinato de Alejandro Riveros, quien se presentó el miércoles pasado en la casa de una compañera de trabajo con un rifle y un cuchillo y terminó él mismo apuñalado en el pecho.

La mujer, Antonella de Dios Escobar, fue quien llamó a la policía cerca de las 7 de la mañana. Cuando los efectivos llegaron a la escena del crimen en la ciudad de Puerto San Julián la encontraron en estado de shock en su vivienda y aseguró que había matado a Riveros en defensa propia.

Escobar quedó detenida, al menos, hasta el sábado, cuando el magistrado a cargo del juzgado local, Ludovico Pio Pala, resuelva su situación procesal. Según trascendió, meses atrás la joven de 32 años protagonizó otro confuso episodio en el cual resultó baleada en una pierna.

“Alejandro llegó a la casa de Antonella con un arma de fuego y no sabemos el contexto ni las intenciones y terminó siendo víctima de su propio cuchillo: una puñalada en el corazón y varios cortes en el cuerpo”, relató un vecino a los medios locales sobre lo ocurrido puertas adentro de la casa ubicada en el Pasaje Blanca Cabrera al 2100.

Mientras los oficiales le tomaban la primera declaración en el lugar a Escobar, los médicos emergentólogos constataron la muerte de Riveros y trasladaron su cuerpo después a la morgue de Río Gallegos, para practicarle la autopsia.

En tanto, el periodista Juan Cettu, de San Julián, reveló que Alejandro Riveros había dejado el empleo en el sector de Obras de la Municipalidad local porque iba a entrar a una minera. “Estaba esperando un niño y se iba a casar con una mujer de nombre Carla”, afirmó.

Otro episodio confuso

La joven ahora detenida por el crimen de su compañero de trabajo ya había sido protagonista de otro incidente hace algunos meses.

En ese momento, Escobar fue baleada en su pierna y denunció que había sido víctima de un robo, pero circuló la versión sobre un posible ajuste de cuentas vinculado a drogas.