Crimen de Zamira: La nena sordomuda que fue asesinada por su mamá y padrastro



Zamira Dominguez tenía 5 años, sufría de hipoacusia y vivía en la ciudad de Monte Grande, Buenos Aires, junto a su mamá y su padrastro. El 29 de septiembre de 2018 ingresó sin vida a la guardia del Hospital Santamarina, luego de haber recibido múltiples golpes que le generaron heridas internas. 

Tras varios años de ese aberrante crimen, la Justicia de Lomas de Zamora consideró culpables del hecho a la mamá de la víctima y a su pareja. Durante el juicio, se conocieron las escalofriantes torturas que vivió la menor en sus últimos años de vida, dónde el descuido y el maltrato físico y verbal se volvieron moneda corriente. 

“Estando todo el juicio, no se le cayó una lágrima a la madre, contando todo lo que pasó Zami. Ellos, con cero remordimiento. En el debate dijeron que Zami tenía la culpa, porque ‘ella no podía manifestar que sentía dolor’”, señaló la abuela de la víctima, y añadió: “Esto es una agonía interminable. Solo espero que den como condena perpetua a sus malditos asesinos”.



Brandon Damián Gonzáles, quien actualmente tiene 23 años y era el padrastro de la nena al momento de su fallecimiento, fue condenado a cadena perpetua por ser considerado el autor material del crimen "homicidio agravado por haberse cometido con alevosía". 

Mientras tanto, Brenda Nahir Fernández, madre de Zamira, tiene 25 años y fue penada a 18 años de prisión, con el cargo de "abandono de persona seguido de muerte agravado por el vínculo". 

Cronología de un caso de violencia infantil

Según declaró la madre durante el juicio, a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 9 de Lomas de Zamora, el día del crimen había dejado a la nena al cuidado de su novio y cuando volvió a su casa encontró a Zamira dormida en un sillón con “la lengua dada vuelta”.

Aunque advirtió que había vomitado varias veces, recién la llevó al hospital Santamarina varias horas más tarde y, cuando lo hizo, le dijo a los médicos que se había caído. Sin embargo, el personal de la guardia descartó rápidamente esta idea y determinaron, en cambio, que tenía hemorragias internas en el hígado y los riñones producto de los golpes que había recibido. Si bien intentaron hacerle maniobras de resucitación, no pudieron salvarle la vida. 

En la escuela a la que Zamira asistía habían avisado que la nena llegaba “sucia y mal alimentada”. Su familia, por parte de su papá biológico, también había intentado denunciar los maltratos a los que la sometían. “Pedí la tenencia y me la negaron”, afirmó tiempo atrás ante los medios la tía de la víctima, y remarcó: “Después me entregaron a mi sobrina en un cajón”.

Al igual que el caso de Lucio Dupuy en La Pampa, el nene asesinado a golpes por su mamá y la novia de esta después de meses de torturas, el crimen de Zamira también se podría haber evitado si la justicia hubiera escuchado los múltiples pedidos de auxilio por parte de la familia paterna de la nena. “Cuando pasó lo de Zami yo pedí, porque teníamos la duda. Cuando nos dieron los resultados, hubo intento de abuso”, apuntó la abuela de lo menor.



Finalmente, a través de una audiencia virtual, el Tribunal dio a conocer el veredicto condenatorio para los dos imputados, el padrastro y la madre de la nena, por el homicidio y por el delito de abandono de persona agravado por el vínculo seguido de muerte respectivamente.

“Esto no nos alivia el corazón, no nos devuelve a Zami, no vuelve su risa, su picardía, su inocencia y su luz. Tampoco quita el dolor que le causaron a ella con cada golpe, cada mordida, cada acto de desamor. Ni el horror y miedo que dejaron en H. (su hermana), porque pudimos hacer justicia por Zami, pero acá nos quedó H. con cada recuerdo de lo que hoy es el peor día de su vida al verla a su hermana sufrir durante esas ocho horas que dejó su madre en agonía a Zami hasta morir”, advierte el mensaje publicado por la familia de la menor. 

“Esta lucha no termino con esta sentencia, con sus asesinos presos, uno hasta pudrirse y ELLA hasta sus 40 años. Esta lucha la vamos a seguir nosotros por H., por qué pueda tener una buena vida y llena de amor como tendrían que haber tenido las dos y por causa de Brenda que no nos quiso dar las nenas a nuestro cuidado, este es el desenlace. Un desenlace terrible, que terminó con la vida de nuestra Zami, y que nos va a doler por el resto de nuestras vidas”.

“Que esto haga ruido, que la gente tome conciencia. Te hablo a vos, que sos maestra, que sos vecina, amiga, tía, hermana, madre, padre, abuela, abuelo, quien seas, si ves algún caso de violencia infantil DENUNCIA, si ves a pequeños inocentes en estado de abandono DENUNCIA, HABLA, Y LUCHÁ las veces que sean necesarias por qué ellos no tienen los medios, ellos no entienden la gravedad, ellos sufren y tienen miedo”, pide la familia, que cierra el mensaje con un pedido que conmueve: “Sé la voz de los que no pueden hablar”.