Una mujer con trayectoria marplatense fue elegida por el Papa para el organismo que ayuda en la selección de los obispos

 


 

Se trata de Lía Zervino, la ex directora del Centro Diocesano de Estudio y Reflexión, en donde se formaban catequistas, teólogos y locutores en la ciudad de Mar del Plata.

 

Es la única argentina entre las tres mujeres elegidas para integrar el organismo que nombra a los obispos de todo el mundo, en un hecho sin precedentes en la Curia romana.

 

El pontífice designó a las religiosas Raffaella Petrini e Yvonne Reungoat y a la laica argentina Maria Lia Zervino como parte del Dicasterio para los Obispos del Vaticano, informó la oficina de prensa de la Santa Sede.

 

Zervino pertenece a la asociación de vida consagrada Servidoras y lidera la secretaría general de la Unión Mundial de las Organizaciones Femeninas Católicas (Umofc), mientras que Petrini es la vicegobernadora del Vaticano y Reungoat fue superiora general de las Hijas de María Auxiliadora.

 

En el plano de la ampliación de participación de las mujeres, el Papa ya ha nombrado, entre otras, a las italianas Francesca Di Giovanni y Barbara Jatta como responsable de la relación con los organismos multilaterales y como directora de los Museos, respectivamente.

 

Además, la argentina Silvina Pérez dirige desde 2015 la edición semanal en español del diario oficial del Vaticano, L’Osservatore Romano.

 

“Mucha alegría”

 

El obispado de Mar del Plata informó la designación de Zervino “con muncha alegría”.

 

Zervino es servidora y “durante muchos años se desempeñó con mucho compromiso en la diócesis y en la Escuela Universitaria de Teología, entre otros ámbitos”, recordó la Diócesis local.

 

“Es recordado su denodado trabajo en el primer Congreso de Comunicadores Católicos realizado en Mar del Plata en 1996 junto con el cardenal Eduardo Pironio”, memoró.

 

Luego se integró a la Conferencia Episcopal Argentina, donde fue directora institucional de la Comisión Nacional de Justicia y Paz y “realizó una importante tarea de servicio y articulación”, consignó.

 

Es miembro de la Asociación de Vírgenes Consagradas Servidoras desde los 22 años y, desde la llegada de Francisco a Roma, se desempeña desde esa ciudad en la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas, institución de la que desde hace años es presidenta.

 

Además, es docente de la Diplomatura en Comunicación Eclesial que dicta la Escuela Universitaria de Teología junto con la Conferencia Episcopal Argentina.