Un pequeño productor perdió el 70% de su campo por un fuego intencional

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Los incendios en zonas rurales por la extrema sequía en Corrientes golpean con dureza la provincia litoraleña, con más de 330.000 hectáreas afectadas por las llamas, que motivó la declaración de la Emergencia Agropecuaria por parte de la gobernación, la cual debe ser homologada por el Poder Ejecutivo Nacional para llevar algo de alivio impositivo a los productores agropecuarios.

Pero más allá de la pérdidas económicas y los daños en la infraestructura de las explotaciones, detrás de cada incendio de un campo, hay un productor, que muchas veces se queda sin nada en las manos, viendo como las llamas devoran todo a su alrededor, dándole lugar a un sentimiento de impotencia, sobre todo si fue intencional, al ver perder todo en pocos minutos y como la resistencia disponible para combatirlos no alcanza.

Tal es el caso de Roberto Zitelli y Sonia Hengen, una pareja de pequeños productores de la localidad de Bella Vista, ubicada al sur de la capital provincial sobre la ruta 27, a los que se les quemó hace solo dos semanas el 70% de su campo. Con una historia familiar centenaria en la zona, los Zitelli Hengen perdieron 50 hectáreas de las 75 que poseen, poniendo en severo riesgo su negocio.

Según relató Roberto a este medio, el incendio que sufrió fue intencional. 

“Se inició a las 5 de la mañana. Yo me levanté a las 6 y fui para el campo y vi el fuego ya avanzando. Para peor, esa madrugada había mucho viento, lo cual hizo que las llamas arrasaran con todo”.

Recordó Zitelli, quien remarcó que solo un día antes habían iniciado en forma intencional un incendio en el campo vecino.

Zitelli recordó que con sus dos hijos estuvieron combatiendo las llamas para que no arrase con todo en su camino 9 horas y, aún así, no pudieron evitar que se queme gran parte del campo y el incendio no se extienda a otras explotaciones vecinas: 

“Trabajamos desde la 6.30 de la mañana hasta las 15 tratando de frenarlo para que no se nos queme todo. Gracias a Dios a la casa no la tocó, porque estaba en la otra punta”.

No obstante, Sonia puntualizó las grandes pérdidas que tuvieron por la quema de postes y alambres, a parte de que se consumió casi todo el pasto para el consumo animal. Además de que las llamas pasaron a campos vecinos, provocando grandes daños. 

“Nuestro parcela linda con una calle pública que tiene ripio y es bastante ancha, porque antes era una ruta provincial. Así y todo, el viento era tan fuerte que hizo que el fuego cruzara la calle y quemara el campo vecino”. 

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En total, la pareja calcula que el fuego iniciado en su campo afectó a otras seis explotaciones vecinas.

Para los pequeños productores, que cuentan con solo 55 vacas reproductoras, las cuales se encuentran a salvo y mañana serán trasladas a un campo de un familiar para que, por lo menos, puedan consumir el pasto seco que yace sobre la superficie, la sensación que les quedó “al ver avanzar las llamas y consumir todo es de una importancia total. Realmente, en ese momento, no sabíamos qué hacer. Pero además, tenemos una sensación de impunidad muy grande, porque sabemos que fue intencional”, aunque remarcaron con orgullo: 

“Los productores siempre salimos adelante de las adversidades. Está en nuestros genes”.

Pérdidas multimillonarias

Para el tesorero de la Asociación de Sociedades Rurales de Corrientes, Martín Bruzzo, las pérdidas por los incendios y la sequía ascienden a una cifra multimillonarias, solo en ganadería, sin contar los efectos en otros sectores claves de la provincia como el forestal o el arrocero, por ejemplo. Así, si bien la entidad todavía no terminó de cerrar los números, la merma productiva en la actividad pecuaria podría llegar a representar entre 15.000 y 17.000 millones de pesos.

Es por esto que Bruzzo entiende que las 330.000 hectáreas afectadas por los incendios calculadas por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) es mayor. 

“Ese fue un diagnóstico de la semana pasada y el crecimiento de las hectáreas alcanzadas es exponencial, se multiplica día a día y se puede llegar a duplicar esa cifra a fin de mes si no llueve”.

Señaló el dirigente.

Para Bruzzo, dependiendo de cuánto llueva en las próximas semanas, si es que llegan las mismas a la región, se “va a ir agravando el problema de la alimentación de los animales para el periodo de invierno, donde se terminan los forrajes naturales. Las pérdidas económicas van a ser de miles de millones de millones, entre 15 y 20 mil millones de pesos por una baja en la producción”.

Tal es la situación acuciante que vive la provincia, que el dirigente agropecuaria asegura que “hay un nivel de urgencia muy importante y tenemos que colaborar entre todos. Lo más importante es que haya una asistencia financiera del gobierno nacional, pero que no quede solo en promesas o en pura burocracia, sino que necesitamos que sea rápida”.