Tenía una parrilla al paso y lo mataron delante de sus clientes

Diego Fuentes instaló su parrilla en la colectora de la Avenida General Paz y Salguero, en la localidad bonaerense de La Tablada, como siempre hacía de martes a domingos. A las 14.45, cuando estaba a punto de concluir su jornada laboral, dos sujetos a bordo de una moto se acercaron y sin mediar palabra, lo asesinaron a balazos. A dos años del crimen, ocurrido el 6 de septiembre de 2019, no hay detenidos ni avances en la causa, por lo que su familia y amigos movilizarán este lunes en Villa Madero para exigir justicia.

"Son dos años del asesinato de mi hijo en su humilde lugar de trabajo y de parte de la Justicia todavía no hay nada", comienza Elizabeth Allende, en diálogo con cronica.com.ar. Su familia no tiene consuelo desde la violenta muerte del hombre, de 29 años, padre de un nene de 12 y una nena de 5. 

"La Justicia dice hoy que la causa queda archivada hasta conseguir nuevas pruebas para poder continuar".

Reclamó la madre de la víctima.

La recolección de pruebas para atapar a los homicidas nunca frenó para sus familiares. Ellos recorrieron casa por casa para pedir las cámaras de vigilancia y así consiguieron las únicas imágenes de los sospechosos, dos individuos a bordo de una moto. Las aportaron a la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°38, que interviene en el caso, a cargo de Betina Isabel María Vota. 

También declararon ante la fiscal varios testigos, entre quienes estaban un parrillero, dos personas que servían las mesas, comensales y amigos de Diego. Contaron cómo los asesinos llegaron "como cualquier otro cliente y sin decir una sola palabra", dispararon contra el hombre, que recibió cuatro impactos de bala en su cuerpo, contó su mamá. 

"Nadie pudo identificarlos".

Lamentó la mujer.

La parrilla de Diego era el principal ingreso económico para su familia, que lo acompañaba muchas veces en su jornada laboral. Él abría de martes a domingo y dedicaba la jornada de lunes a dejar en condiciones su herramienta de trabajo. 

A dos años del asesinato, su pareja es quien continúa en el lugar donde mataron a su marido y así mantener la clientela. 

"Es difícil pero mi hijo iba a diario a ese sitio desde hacía tres años y era el sustento de su hogar".

Relató su mamá.

La causa archivada es otro golpe a la familia, que no vio nunca ni un solo sospechoso detenido. 

"Pedimos si alguien que vio qué pasó en ese momento, cualquier detalle, nos sirve de mucho".

Pidió Elizabeth. Desde las 17 de ese lunes, ella, su familia y amigos de Diego marcharán desde Murature y Coronel Suárez, en Villa Madero, para exigir que "las autoridades judiciales trabajen como deben hacer". 


"Uno hace tanto esfuerzo para sostener una familia con todo como la ley ordena pero, cuando un asesino te arrebata lo que vos tanto amas, te deja desamparado sin contención, sin justicia ni confianza".

Cerró.


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