El misterio de la joven marplatense que murió al caer por un ascensor que no tenía fallas


Lucero Fresco quería aprovechar la noche previa al feriado del 9 de julio para divertirse. La joven de 23 años, dueña de un local de estética, se juntó con seis amigos en una cervecería de calle Güemes hasta la medianoche, cuando las restricciones horarias los obligaron a retirarse. Pero la reunión no terminó ahí. Siguió en el 3°A de un edificó con vista al mar entre música y alcohol. 

Todo marchaba bien hasta las 3.12 de la madrugada cuando las risas se convirtieron en gritos de horror y desesperación. Es que exactamente a esa hora Lucero salió al pasillo acompañada por dos jóvenes y, por motivos que aún se investigan, cayó por el hueco del ascensor y murió. Según la investigación, sus amigos tardaron casi media hora en llamar a la policía mientras que dos de ellos se retiraron del edificio antes de que lleguen los oficiales. Una pericia determinó que el ascensor no tenía fallas y que había sido revisado 4 días antes del hecho.

“Hay muchas cosas que no cierran en el caso, que son extrañas. Tenemos determinado que se tardó 26 minutos en llamar al 911 aunque todos los amigos de Lucero ya sabían que se había caído. Además los dos chicos que salen con ella al pasillo al momento de la caída, de nombres Ariel y Alan, se retiran 5 minutos después de la caída y luego regresan. No sabemos que hicieron en ese tiempo”.

Cuenta Samantha Bauer, abogada de la familia de Lucero.

La reconstrucción de lo que pasó esa noche tiene detalles perturbadores. La noche del 8 de julio Lucero y una amiga se juntaron en la cervecería Hoffen ubicada sobre la concurrida y clásica calle Güemes de Mar del Plata. Luego se sumaron otros 4 amigos varones. Allí estuvieron hasta la 1 am cuando, obligados por las restricciones horarias, decidieron seguir la juntada en el departamento Mauro, uno de los chicos que estaba esa noche con ella. Fueron en dos autos hasta el edifico ubicado sobre Boulevar Marítimo 3119 y subieron todos al 3°A.

“Una vez en el departamento empieza a producirse un flujo de entrada y salida de chicos. Según las cámaras de seguridad que pudimos ver, algunos se van y otro llegan. Hasta que para las 3 de la mañana quedan adentro Lucero con 5 personas más”.

Explica la doctora Bauer.

Exactamente a las 3.12, ya del 9 de julio, dos de los jóvenes, Alan y Ariel, deciden irse. Todos los testimonios recabados en el caso coinciden en decir que Lucero se ofreció a bajar con sus dos amigos para abrirles la puerta de calle. Salieron los tres del departamento. Era la última vez que se vería a Lucero con vida. Es que en ese momento algo pasó. Algo que la justicia todavía no pudo determinar.

De alguna manera, cuando estaban en el pasillo del tercer piso Lucero cayó por el hueco del ascensor. Según las pericias posteriores, su cuerpo quedó sobre el techo del artefacto, que en ese momento se encontraba algunos pisos más abajo.

“Ahí comienza la desesperación pero también el misterio. Ariel baja corriendo las escaleras hasta planta baja y vuelve a subir. Se lo ve desesperado. Luego los dos jóvenes ingresan al departamento y le cuentan al resto lo que pasaba. La mujer del 4C declara que escuchó cómo las risas, que no le llamaban la atención, pasaron a ser gritos de desesperación que la alarmaron”.

Cuenta una fuente judicial con acceso al expediente.

Se cree que en esos minutos de angustia se produce una situación que cambia por completo el curso de los hechos: alguien accionó el ascensor con Lucero desmayada en la parte de arriba.

“El aparato se mueve y pasa de planta baja a un piso superior lo que complicó enormemente todo y provocó el desenlace fatal”.

Explican desde los tribunales marplatenses.

Al día de hoy la justicia no sabe quién fue la persona que, adrede o de manera accidental, presionó el botón del ascensor. Todas las personas que estaban esa noche en el edificio lo negaron.

Lo cierto es que luego de la caída se produce otra situación singular. Los amigos de Lucero no llamaron inmediatamente al 911. Se toman su tiempo, precisamente 26 minutos. 

“No entendemos por qué sabiendo que una persona estaba caída en el hueco del ascensor hayan esperado tanto.”

Señala la abogada de la familia de la víctima.

Una hipótesis judicial especula con que prefirieron tomarse ese tiempo para descartar alguna sustancia prohibida porque al momento de la llegada de los efectivos el lugar estaba impecablemente limpio pero aún no se pudo determinar.

Pero no es la única situación que no termina de cerrar. En ese lapso de tiempo que se tomaron los amigos de Lucero, los dos chicos que estuvieron con la víctima en el pasillo al momento de su caída decidieron retirarse. En las cámaras de seguridad del palier de planta baja se los ve irse a las 3.17, 5 minutos después de la caída.

Finalmente el llamado al 911 llegó a las 3.38 de la madrugada cuando Lucero ya había muerto aplastada por el movimiento del ascensor. Dos agentes de la policía marplatense arribaron al edificio a las 3.46. En ese momento también vuelven Alan y Ariel que, evidentemente, no fueron muy lejos. ¿A dónde estaban y porque escaparon tan rápido con su amiga caída en el hueco del ascensor? ¿Por qué decidieron volver al edificio media hora después? Son preguntas que aún no tienen respuestas.

La autopsia al cuerpo de Lucero Fresco determinó que la joven murió justamente por el aplastamiento aunque no se pudo determinar si tenía algún tipo de golpe o sujeción previa por el estado en el que el cuerpo entró a la morgue.

Tanto Alan como Ariel, los dos chicos que estuvieron con Lucero al momento de la caída declararon en la causa. En ese momento como testigos, ambos dijeron que al salir al pasillo la luz estaba apagada y que no se veía mucho. Señalaron que la víctima “no vio que la puerta estaba abierta de par en par y cayó”. Esa es toda la explicación que dieron del momento trágico.

Sin embargo, un peritaje realizado por especialistas determinó que el ascensor no tenía fallas. Incluso el último mantenimiento se realizó apenas 4 días antes del hecho y no arrojó ningún tipo de problema.

Los próximos días serán cruciales para la investigación porque comenzarán las pericias a los teléfonos de los dos jóvenes que estuvieron con ella hasta el último segundo de su vida. Ahí se podrá comprobar si en ese lapso en el que salieron del edificio y luego volvieron realizaron alguna llamada, se comunicaron con algún abogado o enviaron algún mensaje a algún conocido con más información de lo que pasó.

Mientras tanto, lejos de los detalles de la investigación la familia de Lucero pide justicia. Ya realizaron varias marchas en los tribunales exigiendo avances en la investigación. No creen que haya sido un accidente. Omar, su tío y quien encabezó la última convocatoria realizada justo cuando se cumplió un mes de la muerte resumió el pedido de justicia en una frase: 

“Lucero no se cayó, la mataron”.




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