
Demi Moore tiene una colección que se aleja de los objetos que suelen asociarse con las celebridades. La actriz estadounidense conserva alrededor de 2000 muñecas de arte , muchas de ellas piezas únicas que se destacan por sus rostros, sus gestos y sus posturas.
No son muñecas convencionales ni figuras fabricadas en serie. Se trata de creaciones esculpidas a mano que buscan representar emociones humanas en miniatura . La fascinación de Moore por estas obras llegó a tal punto que, durante años, contempló la posibilidad de abrir un museo para exhibirlas.
En una entrevista con The Guardian publicada en septiembre de 2024, la protagonista de La sustancia confirmó que todavía conservaba la colección, aunque hacía mucho tiempo que no incorporaba nuevas piezas. Meses después, en una charla con W Magazine , volvió a explicar cómo había nacido su interés por este tipo de arte.
La historia comenzó después del nacimiento de una de las hijas que tuvo con Bruce Willis . Según contó Moore en una entrevista con W Magazine publicada en enero de 2025, acababa de convertirse en madre cuando su entonces marido tuvo que viajar por compromisos de prensa.
La beba tenía alrededor de una semana cuando Willis regresó con un regalo especial: una muñeca creada por la artista francesa Anne Mitrani . Esa pieza despertó el interés de Moore por una forma de expresión artística que hasta entonces no había explorado de esa manera.
La actriz explicó que no veía aquellas figuras como simples juguetes, sino como esculturas capaces de capturar una emoción en una figura humana de tamaño reducido . A partir de ese primer regalo, comenzó a interesarse por las obras de otros artistas y a reunir nuevas piezas.
Con el paso de los años, aquella curiosidad se transformó en una colección de miles de muñecas. Entre sus creadoras más destacadas se encuentra Mitrani, cuyas obras ocupan un lugar importante dentro del conjunto.
La principal diferencia entre estas piezas y las muñecas tradicionales está en su proceso de creación. Muchas son esculpidas a mano y tienen características propias , desde los rasgos faciales hasta la mirada y la postura. No se trata de reproducir un mismo modelo, sino de crear figuras con una identidad particular.
Moore describió estas obras como esculturas que capturan un momento emocional en una figura humana en miniatura. Esa mirada explica por qué su interés va más allá de acumular objetos: cada muñeca puede apreciarse como una pieza artística individual , con detalles y expresiones que la distinguen de las demás.
En una entrevista publicada por Tribute en 2007, la actriz contó que tenía numerosas obras de Anne Mitrani y que consideraba que su colección podía ser la más grande dedicada a esa artista.
La colección también refleja una fascinación más amplia de Moore por los objetos que alteran las proporciones habituales. En su charla con The Guardian , mencionó que reúne tanto miniaturas como objetos de tamaño exagerado, una combinación que le permite explorar cómo cambia nuestra percepción cuando algo conocido aparece en una escala diferente.
La colección llegó a tener una dimensión que llevó a la actriz a imaginar un espacio propio para exhibirla. La idea era crear un museo en el que las muñecas pudieran apreciarse por su valor artístico y por el trabajo detrás de cada una. En su entrevista con The Guardian , Moore volvió a mencionar ese proyecto y destacó la calidad de algunas piezas, aunque no confirmó que el museo fuera a concretarse.
Aunque dejó de sumar muñecas hace tiempo, la actriz todavía conserva su colección . Además, contó que le atraen los objetos de tamaños inusuales, tanto las miniaturas como las versiones gigantes de cosas cotidianas. Para ella, cambiar la escala de un objeto conocido puede modificar la manera en que lo percibimos y generar una sensación de sorpresa.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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