Hay traiciones que duelen más que una infidelidad. No solo implican perder una pareja, sino también descubrir que una de las personas en las que más se confiaba formaba parte del engaño.
Cuando el amor y la amistad se cruzan, las heridas suelen ser más profundas. Estas son las historias de tres personas que descubrieron que sus parejas mantenían vínculos ocultos con sus mejores amigos.
Rocío tenía un grupo de cuatro amigas con las que compartía todo. Hasta que una de ellas llevó adelante la traición que le cambió el vínculo para siempre.
“Amigas mías y amigos de él terminamos formando un grupo muy unido. Una amiga conoció a uno de sus amigos y después nos presentó al resto. Éramos ocho personas, todos en pareja ”.
Las reuniones comenzaron a repetirse en la casa de su mejor amiga y se volvieron una costumbre. Pero en un grupo tan grande, los rumores empezaron a circular.
“Me llegaban mensajes desde cuentas falsas con capturas de conversaciones. En una de ellas, mi amiga le avisaba que estaba sola en su casa. Me parecía raro que mi novio fuera sin contarme ”.
Al principio dudó. Consultó con otras amigas, incluso con una prima que formaba parte del grupo, pero todas le dijeron que era imposible. “Solo una amiga insistía en que los rumores eran ciertos, pero yo no le creí porque la información venía de una cuenta falsa”.
Hasta que un día la mamá de su novio la llamó y le pidió que fuera a la casa. Cuando llegó, encontró la escena que confirmaba todo.
“ Entré a la habitación y los vi. Estaban vestidos, pero ella estaba sentada sobre él y lo besaba. Abrí la puerta, me vieron y salí corriendo. Fue horrible”.
Ninguno salió a buscarla. Con el paso de los días, él intentó acercarse, pero ella lo rechazó.
Sin embargo, con el tiempo volvió a darle una oportunidad. Estuvieron juntos un año más, pero la relación ya no era la misma. “Me volví muy controladora. Le pedía fotos para saber dónde estaba y desconfiaba de todo”.
Hoy mantiene a su examiga entre sus contactos en redes sociales, pero no quiere reconstruir el vínculo. “Hoy no mezclo amistades con relaciones. Aprendí a separar esos mundos ”.
Kevin conoció a su mejor amigo en sexto grado. Desde entonces fueron inseparables. Con el paso de los años, decidieron mudarse juntos para compartir gastos y seguir acompañándose.
Dos años después, durante una salida, conocieron a dos chicas. Kevin comenzó una relación con una de ellas y su amigo con la otra.
“Cuando salíamos o hacíamos planes, él siempre estaba con nosotros. Su novia era amiga de mi novia y todos compartíamos el mismo grupo ”.
Con el tiempo empezó a notar gestos y complicidades que antes no existían. “ Yo no soy celoso. Pensaba: ‘Es mi mejor amigo y ella es mi novia. No puede pasar nada’”.
La verdad llegó gracias a otro amigo. “Me mostró mensajes donde se decían que se extrañaban y que querían volver a verse. Llevaban dos meses viéndose”.
Kevin decidió enfrentar primero a su amigo. “Hubo gritos, pelea y golpes. Pero él terminó diciéndome: ‘No voy a seguir peleándome con vos por una chica’”.
A pesar de saber la verdad, Kevin siguió con su novia durante un tiempo más, aunque se separaron al año. “Conozco a muchos hombres a los que les pasó lo mismo. La infidelidad no tiene género ”.
Juana conoció a su novio en la secundaria. Fue su mejor amiga la que se lo presentó. Con el tiempo empezaron a salir y formalizaron la relación.
La amistad entre ellos parecía completamente inocente. Hacían pijamadas, compartían salidas y se dedicaban mensajes cariñosos en redes sociales. Incluso cuando la pareja atravesaba conflictos, ella intervenía para aconsejarlos y ayudarlos a resolver sus problemas.
Cada vez que surgía alguna sospecha, la amiga la descartaba de plano. “Es mi hermanito, es mi mejor amigo. Yo no quiero nada con él ”, aseguraba.
Sin embargo, con el paso de los meses, Juana empezó a notar cambios en la actitud de su novio . Los mensajes se volvieron más fríos, las salidas dejaron de ser las mismas y comenzó a percibir una distancia que no lograba explicar.
Otra compañera le mostró conversaciones comprometedoras. Los mensajes revelaban que su amiga había besado a su novio después de clases y que se seguían hablando.
“Yo lo encaré a mi novio y le pregunté qué estaba pasando. Me confesó que ella lo había obligado, pero sentí que estaba intentando salvarse como podía”.
Cuando habló con su amiga y le contó que notaba raro a su novio, además de que temía una infidelidad, ella respondió que él era incapaz de hacer algo así.
“Hasta que se enteró de que yo ya sabía todo y me encaró enojada. Me dijo que ella lo conocía desde antes y que no éramos tan amigas ”.
Juana decidió alejarse de ambos . Aunque él intentó retomar la relación, ella no estaba dispuesta a volver. Tampoco volvió a hablar con su amiga. Tiempo después, supo que ella comenzó a salir con otro de sus exnovios.
“A mí me cuesta más volver a confiar en una mujer que en un hombre. Malas amigas tuve pocas ; malos novios, muchos. Si me vuelve a pasar, mejor para mí. Descarto rápido a dos malas personas y me quedo con lo bueno, que lo tengo yo”.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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