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Fue a misa, desapareció y su cuerpo apareció escondido en el techo de la iglesia



El 12 de septiembre de 1993, Elisa Claps tenía 16 años cuando salió de su casa en Potenza, Italia, para asistir a misa. Nunca regresó. Durante casi 17 años, su familia buscó respuestas mientras una investigación plagada de versiones, contradicciones y pistas falsas intentaba determinar qué había ocurrido con ella.

Elisa había ido acompañada por su amiga Eliana De Cillis hasta la Iglesia de la Santísima Trinidad. Antes de entrar, le pidió que la esperara porque tenía previsto encontrarse detrás del altar con Danilo Restivo, un joven de 21 años a quien conocía a través de su hermano Luciano.

Restivo reconoció haber estado con Elisa durante algunos minutos, pero sostuvo que después ella se retiró y que él permaneció rezando. Sin embargo, su relato comenzó a generar sospechas cuando los investigadores descubrieron que ese mismo día había concurrido a un hospital con una herida cortante en la mano y que la explicación que dio sobre cómo se había lastimado no coincidía con lo encontrado en el lugar donde afirmó haberse accidentado.

Restivo fue detenido en 1994 por declaraciones falsas durante la investigación y posteriormente condenado por falso testimonio. Durante el proceso también salieron a la luz antecedentes inquietantes: había sido condenado por acosar a varias jóvenes y se conocieron denuncias y testimonios relacionados con su conducta de cortar mechones de pelo a mujeres desconocidas en colectivos.


 

Mientras tanto, Elisa continuaba desaparecida. A lo largo de los años surgieron supuestos avistamientos en distintos países, mensajes atribuidos a la joven y numerosas hipótesis sobre un posible secuestro. Ninguna logró aportar una prueba concreta sobre su paradero.

En 2002, Restivo se trasladó al Reino Unido. Ese mismo año, su vecina Heather Barnett, de 48 años, fue asesinada en su vivienda de Bournemouth. El crimen presentó elementos que posteriormente serían relacionados con el caso Claps, entre ellos la presencia de mechones de pelo.

Restivo estuvo entre los sospechosos desde el comienzo. La policía británica encontró en su poder elementos que llamaron la atención durante una investigación posterior, entre ellos tijeras, guantes y un cuchillo. También se hallaron rastros que fueron analizados con el avance de las técnicas forenses.

En 2008, un análisis de ADN realizado sobre una toalla encontrada en la escena del crimen de Barnett presentó una coincidencia parcial con Restivo. Dos años después, el descubrimiento de restos humanos ocultos en un espacio entre el cielorraso y el techo de la Iglesia de la Santísima Trinidad cambió definitivamente la investigación italiana.


 

Los restos fueron identificados como los de Elisa Claps. Junto al cuerpo aparecieron algunas de sus pertenencias y los peritos determinaron que había sufrido múltiples heridas cortantes. También se encontraron mechones de pelo, un elemento que volvió a vincular el caso con las conductas atribuidas a Restivo.

La investigación italiana y la británica comenzaron entonces a avanzar en paralelo. En mayo de 2010, Restivo fue detenido en el Reino Unido. En 2011 fue condenado a cadena perpetua por el asesinato de Heather Barnett.

Ese mismo año, en Italia, fue juzgado por la muerte de Elisa. La Justicia lo condenó a 30 años de prisión. La sentencia quedó firme en 2014, cuando la Corte de Casación confirmó la condena, aunque eliminó uno de los agravantes.

El caso también dejó fuertes interrogantes sobre el funcionamiento de la investigación y sobre lo ocurrido dentro de la iglesia durante los años en que Elisa permaneció desaparecida. La familia Claps cuestionó el accionar de distintas personas vinculadas al templo y sostuvo que algunas circunstancias del hallazgo del cuerpo nunca fueron explicadas completamente.


 

En 2023, la Iglesia de la Santísima Trinidad volvió a abrir sus puertas después de permanecer cerrada durante años. La reapertura estuvo acompañada por una condición vinculada a la memoria de Elisa: el templo debía conservar un carácter de oración y reflexión.

En 2026, el caso continúa generando nuevas investigaciones. En Potenza se retomaron pesquisas destinadas a determinar si otras personas pudieron haber tenido información sobre lo ocurrido con Elisa. En el Reino Unido, además, volvió a revisarse el asesinato de Jong Ok-Shin, una joven coreana asesinada en 2002 cuyo caso había terminado


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