El modelo de la Comisión Administradora de Servicios Rurales (CASER) de General Madariaga volvió a convertirse en referencia para otro municipio bonaerense. Esta vez fue Magdalena el distrito que decidió tomar la experiencia madariaguense como punto de partida para modificar la administración y el destino de los recursos destinados al mantenimiento de los caminos rurales.
La experiencia de Madariaga, que desde hace años puso en marcha un esquema de participación de productores y usuarios en la definición de las prioridades de la red vial rural, fue analizada junto con otros modelos de la provincia por representantes de la Sociedad Rural de Magdalena antes de elaborar su propia propuesta.
El resultado de esa búsqueda fue concreto: Magdalena terminó adoptando un sistema inspirado en el de Madariaga y creó su propia Comisión Administradora de Servicios Rurales. La entidad comenzó a funcionar el 2 de febrero de este año y, en apenas unos meses, sus integrantes aseguran que los primeros resultados ya son visibles en una extensa red de caminos rurales.
La experiencia madariaguense, de esta manera, dejó de ser solamente una alternativa local para transformarse en un modelo que otros distritos bonaerenses observan y buscan adaptar a sus propias necesidades.
De Madariaga a Magdalena
Los productores de Magdalena venían analizando desde hacía tiempo distintas experiencias vinculadas al mantenimiento de los caminos rurales. Entre los distritos estudiados estuvieron Tres Arroyos, Tandil, General Madariaga y Benito Juárez.
Finalmente, según explicó Facundo Seambelar, secretario de la Sociedad Rural de Magdalena, tomaron como referencia a esos distritos y llevaron una propuesta al municipio.
La iniciativa buscó modificar la manera en que se administran los recursos destinados a la red vial rural, incorporando a los propios usuarios de los caminos en la definición de las prioridades.
El año pasado se aprobó la ordenanza que creó un fondo específico integrado por parte de los recursos provenientes de la tasa de red general vial, guías, marcas y señales y control de aves plaga. El esquema establece que el 80% de lo que paga un productor se destina a un fondo afectado cuya utilización es administrada por la comisión.
La CASER está integrada por productores, usuarios de los caminos y representantes municipales. Una vez por mes, sus integrantes se reúnen para definir el destino de los fondos, que pueden utilizarse para adquirir materiales, reparar maquinaria, incorporar equipamiento y afrontar otros gastos vinculados directamente con el mantenimiento de los caminos.
Las operaciones continúan realizándose mediante los canales administrativos municipales y quedan sujetas a los controles y auditorías correspondientes.
El primer desafío: saber qué había que reparar
Antes de comenzar con el nuevo sistema, uno de los primeros objetivos fue determinar con precisión cuál era la verdadera extensión de la red vial rural de Magdalena y cuáles eran las obras que necesitaban atención prioritaria.
Hasta entonces se hablaba de una red de aproximadamente 1350 kilómetros. Sin embargo, un relevamiento realizado por la Universidad Tecnológica Nacional estableció que la extensión se encontraba entre los 900 y 920 kilómetros.
Ese estudio permitió determinar dónde eran necesarias alcantarillas, alteos y otras intervenciones, además de establecer un programa de trabajo proyectado para los próximos diez años.
Para los integrantes de la comisión, contar con ese diagnóstico fue fundamental antes de comenzar a gastar los recursos.
La CASER incorporó además a tres ingenieros para acompañar y planificar las tareas.
Comenzaron con una máquina y hoy tienen las cinco operativas
El inicio del sistema no estuvo exento de dificultades. Cuando la comisión comenzó a trabajar, de las cinco motoniveladoras municipales destinadas al mantenimiento de los caminos rurales solamente una estaba funcionando.
“Arrancamos con una sola máquina, hoy tenemos cinco”, explicó José Vergara, tesorero de la CASER.
La maquinaria y el personal fueron trasladados a un predio cedido gratuitamente por la Sociedad Rural. Allí se organizó el trabajo para que cada cuartel tuviera una máquina y un maquinista asignado.
También tuvieron que resolver cuestiones básicas de logística. Al principio no contaban con vehículos suficientes para trasladar personal, distribuir combustible o permitir que los ingenieros recorrieran las obras.
Durante un tiempo, incluso, un vecino utilizó su propio vehículo para distribuir gasoil entre las máquinas y tractores de todo el partido.
Con el avance del sistema, la comisión adquirió una camioneta y trabaja ahora en la incorporación de un camión para el traslado de materiales.
En menos de un mes y medio llegaron a todas las escuelas rurales
Una de las primeras prioridades fue garantizar el acceso a los establecimientos educativos rurales.
La CASER comenzó a funcionar el 2 de febrero y, para el 8 de marzo, sus integrantes aseguran que ya habían intervenido los accesos a todas las escuelas rurales del distrito.
El objetivo fue evitar que el deterioro de los caminos provocara dificultades para que docentes y alumnos pudieran llegar a las aulas, una situación que anteriormente había generado suspensiones de clases.
“En menos de un mes y medio nosotros le garantizamos a las maestras y a los alumnos poder llegar a las aulas y no suspender clases”, señaló Seambelar.
La intervención de los accesos escolares se convirtió así en uno de los primeros resultados visibles del nuevo esquema.
Diez alcantarillas y aportes de los vecinos
La comisión también comenzó a intervenir en la construcción y colocación de alcantarillas. Desde el inicio de sus actividades ya colocó diez, una cantidad que sus integrantes consideran superior a la instalada durante los últimos cinco años.
El trabajo generó además una respuesta que excedió los recursos provenientes de la tasa vial.
Según explicó Vergara, vecinos y productores comenzaron a realizar aportes económicos adicionales al comprobar que las obras avanzaban. Con esos recursos, estimó, se financiaron entre 200 y 400 camiones de material destinados a mejorar los caminos.
La participación de los vecinos terminó convirtiéndose en otro de los elementos destacados por quienes llevan adelante la experiencia.
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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