
Irse de una reunión sin avisar, abandonar una fiesta sin despedirse de todos o retirarse de un encuentro en silencio suele interpretarse como una falta de cortesía. Sin embargo, desde la psicología este comportamiento puede tener otras explicaciones y no siempre responde a la mala educación.
Este hábito, conocido en inglés como “Irish goodbye” (“despedida irlandesa”), fue analizado por la psicóloga Trudy Meehan , docente del Centre for Positive Psychology and Health de la RCSI University. Según la especialista, para algunas personas retirarse sin despedirse puede ser una forma de preservar su energía mental y evitar un desgaste emocional innecesario.
Según Trudy Meehan , el momento de despedirse puede convertirse en una de las situaciones sociales más demandantes de toda una reunión.
Después de varias horas de conversaciones e interacciones, algunas personas llegan al final del encuentro con la energía agotada . En ese contexto, retirarse de forma discreta puede resultar más sencillo que iniciar una nueva ronda de saludos, abrazos, explicaciones y promesas de volver a verse.
La especialista explica que esta conducta puede aparecer con mayor frecuencia en personas introvertidas , con ansiedad social, neurodivergencias o enfermedades crónicas. Sin embargo, aclara que cualquier persona puede optar por hacerlo después de una jornada especialmente intensa.
En estos casos, la decisión no busca ofender a los demás, sino administrar mejor la energía disponible y favorecer el descanso una vez finalizado el encuentro.
Meehan sostiene que, en ocasiones, reservar las últimas energías para regresar a casa y recuperarse puede resultar más beneficioso que prolongar una situación social cuando ya existe un marcado agotamiento .
Aunque parezca contradictorio, la especialista señala que reconocer los límites sociales también puede contribuir a construir relaciones más saludables.
Meehan utiliza el concepto de “socialidad selectiva” para describir la decisión de elegir cuándo, cómo y cuánto participar en determinados encuentros, con el objetivo de estar realmente presente en los momentos que se consideran importantes.
Desde esta perspectiva, retirarse sin despedirse no implica necesariamente desinterés por los demás, sino una forma de gestionar la propia energía.
La psicóloga reconoce que, para quienes observan la situación desde afuera, abandonar un lugar sin saludar puede interpretarse como frialdad , desinterés o falta de educación.
Por ese motivo, recomienda que quienes acostumbran a hacerlo se lo comenten previamente al anfitrión o a las personas con las que asistieron al encuentro. De esa manera, es posible evitar malentendidos sin necesidad de modificar una conducta que, para algunas personas, representa una forma de gestionar mejor su bienestar emocional durante las interacciones sociales.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo
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