
La muerte de Carlos “Indio” Solari abrió una nueva etapa alrededor de su figura. Mientras miles de fanáticos continúan despidiéndolo y repasando su legado artístico, comienza el proceso por la sucesión .
Esto definirá quiénes administrarán su patrimonio, sus marcas, los derechos sobre su obra y las causas judiciales que quedaron pendientes.
A diferencia de otros artistas cuya situación patrimonial estuvo rodeada de conflictos, allegados y especialistas coinciden en que el líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota mantuvo durante años una administración ordenada de sus negocios.
Sin embargo, según pudo saber TN , la magnitud de su legado económico y cultural convierte a la sucesión en un expediente que será seguido de cerca tanto por la industria musical como por sus seguidores.
El trámite sucesorio deberá iniciarse en los tribunales civiles de Morón , jurisdicción correspondiente al último domicilio del músico. Para ello será necesario presentar la partida de defunción y la documentación vinculada a sus bienes.
Según establece el Código Civil y Comercial, el principal heredero es su hijo, Bruno Solari, de 25 años . También tendrá un papel central Virginia Inés Mones Ruiz, conocida como “Viru”, esposa del artista desde hace décadas y madre de su único hijo.
Por ahora no trascendió públicamente si Solari dejó un testamento . En caso de existir, será la Justicia la que determine su validez y alcance. Si no hubiera una disposición de última voluntad, la herencia se tramitará bajo las reglas de la sucesión legítima .
Determinar cuánto dinero deja el Indio Solari es prácticamente imposible. Su patrimonio no se limita a bienes materiales, sino que incluye activos que continúan generando ingresos incluso después de su muerte.
Entre ellos aparecen su residencia de Parque Leloir , los d erechos de autor de sus canciones, regalías por reproducciones en plataformas digitales, ingresos por ventas físicas de discos y libros , futuras reediciones, licencias comerciales y la explotación de su imagen .
Además, especialistas destacan que gran parte del valor económico de la herencia está vinculado a ingresos futuros. Cada reproducción de sus canciones, cada reedición discográfica o cada utilización comercial de su nombre seguirá generando recursos para quienes administren el legado.
Uno de los capítulos más relevantes de la sucesión está relacionado con Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
Desde principios de los años noventa, los derechos y buena parte de la estructura comercial vinculada a la banda son administrados a través de Erks S.A. , una sociedad integrada por el Indio Solari, Eduardo “Skay” Beilinson y Carmen Castro, más conocida como “La Negra Poli”.
La empresa controla aspectos fundamentales del catálogo histórico del grupo y aparece vinculada a reediciones y explotaciones comerciales de la obra de Los Redondos.
Por eso, quien herede la participación del Indio en esa estructura deberá mantener una relación comercial con Skay y Poli para definir cuestiones vinculadas al futuro del catálogo.
También la marca “Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota” figura registrada de manera compartida entre los tres históricos integrantes de la sociedad.
A diferencia de lo que ocurre con Los Redondos, otras marcas estaban registradas exclusivamente a nombre del cantante.
Entre ellas aparecen “Indio Solari” e “Indio y los Fundamentalistas del Aire Acondicionado” , cuya titularidad formará parte de la sucesión.
Esto significa que cualquier explotación comercial futura de esas denominaciones, desde lanzamientos musicales hasta productos oficiales o proyectos audiovisuales, deberá ser administrada por quienes resulten herederos .
En cambio, la marca “Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado” pertenece actualmente a integrantes y representantes de la banda, por lo que no ingresaría al patrimonio sucesorio.
La muerte del artista extingue cualquier responsabilidad penal, pero no las obligaciones civiles.
Por ese motivo, la sucesión deberá responder ante las demandas por daños y perjuicios que continúan tramitándose en los tribunales.
Entre las causas más importantes aparece la iniciada por un joven que resultó herido durante el recital realizado en Olavarría en marzo de 2017. El demandante sostiene que sufrió una doble fractura de mandíbula durante una avalancha y reclama una indemnización millonaria.
La causa continúa en trámite y también involucra a la productora organizadora del espectáculo y a la Municipalidad de Olavarría. En ese entonces rondaba los 250 mil dólares.
Además, existen otros expedientes civiles vinculados al músico que permanecen abiertos. Si la Justicia determina que corresponde algún resarcimiento económico, la obligación recaerá sobre el patrimonio sucesorio.
Fuente:
TN
GENERAL JUAN MADARIAGA El Tiempo

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