Fue absuelta una mujer que estaba acusada de haber matado a su bebé durante el parto



La Justicia de la Ciudad absolvió esta semana a una mujer migrante venezolana acusada de haber asesinado a su bebé tras el parto. Por este hecho, “la China”, nombre ficticio de la imputada a quien se resguardará su identidad, estuvo presa durante dos años en el penal de Ezeiza por un delito que no cometió, y que no fue tratado con la perspectiva de género que el caso ameritaba.

Todo comenzó un 15 de diciembre del 2020, en plena pandemia de coronavirus, mientras “la China”, de 43 años, estaba en su casa del barrio porteño de San Nicolás cumpliendo con el aislamiento obligatorio, tal como dictaba un decreto nacional. De repente, comenzó a sentir un dolor en el bajo vientre que se volvía cada vez más intenso y se lo adjudicó a un cuadro del síndrome de ovarios poliquísticos y fibromatosis, dos patologías que padeció durante varios años. Horas más tarde, la mujer expulsó de su cuerpo lo que creyó que eran coágulos. Sin embargo, la China había tenido un parto, cuando en realidad ella ni siquiera sabía que estaba embarazada de cerca de 38 semanas.



Asustada, envolvió en una toalla todo lo que había arriba del colchón y lo metió en una bolsa de nylon. Después, por temor a que sus hijos regresaran y la vieran toda ensangrentada, se bañó como pudo y salió a la calle. Según relató la propia víctima, en vez de tirarlo en la basura de su edificio para que nadie lo encuentre, caminó 200 metros y lo dejó en un container.

ue un cartonero quien encontró los restos al día siguiente, junto a la placenta, mientras revolvía los cestos de la calle Lavalle al 1600. El hombre alertó al 911 asegurando que había hallado un “bebé muerto”. Los investigadores rastrearon los desechos y no tardaron en dar con la mujer que recién había parido.

Una semana después del hallazgo, la Policía de la Ciudad detuvo a la China tras identificarla en las cámaras de seguridad. El expediente había comenzado como una “averiguación de causales de muerte por criminalidad dudosa” pero, al poco tiempo, se calificó el hecho como un crimen. De esta forma, la mujer quedó formalmente imputada por el delito de “homicidio agravado por el vínculo”. Su pareja también fue aprehendida, pero lo liberaron a las pocas horas.

La China apenas había llegado a nuestro país en 2018 con su pareja desde Anzoátegui, Venezuela. Trabajó durante un año en una empresa de informática. Criaba a dos chicos, uno suyo, mayor de edad, producto de una relación anterior, y otro menor de edad, hijo de su novio, que padece un trastorno de atención por hiperactividad y retraso madurativo. A pesar de tener un pequeño a su cuidado, la Justicia decidió que debía permanecer tras las rejas hasta que se definiera su situación procesal.



El juicio llegó dos años después, tras negarle la prisión domiciliaria, y el camino para llegar a esclarecer el hecho fue desgastante y revictimizante. La China tuvo que soportar maltratos psicológicos desde el comienzo del proceso, ya que estuvo durante tres días con la misma ropa en una celda de la comisaría 1° de la Ciudad, donde tuvo otras dos hemorragias, siendo sometida a pericias en ese estado de salud, sin comprender lo que realmente estaba sucediendo.

Según explicó Indiana Guereño a Revista Crítica, la abogada y directora del Observatorio de la Asociación de Pensamiento Penal que acompañó el caso explicó: “Ella quedó embarazada en la pandemia pero, por los problemas que sufre, siguió menstruando normalmente, por ende, nunca se dio cuenta. Tampoco sufrió cambios significativos en el cuerpo, más allá de engordar producto de la pandemia como todo el mundo”. Por eso, la letrada manifestó que fue importante “situarse en ese momento en el que sucedió todo”, ya que en el encierro obligatorio la mujer tampoco se hizo los controles que habitualmente se realizaba por la enfermedad que padecía.

El juicio a la China, la mujer acusada de haber matado a su bebé

El jueves 24 de noviembre, La China ingresó a la sala del Tribunal Oral en lo Criminal N° 30, integrado por los jueces Luis María Rizzi, Guillermo Friele y Marcela Rodríguez, esposada y escoltada por una oficial de la policía. Cabizbaja, un rostro que expresaba la mayor de las tristezas, hasta que miró hacia atrás y esbozó una pequeña sonrisa, cuando vio en la sala al grupo de mujeres que la acompaña en cada audiencia.

Las declaraciones de Edgar José Quiroz, director del Centro de Especialidades Anzoátegui, donde figura la historia clínica de La China; Hayr Madajian, médico gineco-obstetra que explicó la emergencia obstétrica que sufrió la mujer en 2015, y Jesús Martinez, el hijo menor de La China, fueron claves.

Lo que contaron los médicos ante los jueces sirvió para llegar a la verdad de los hechos. Es decir, uno de los episodios que le ocurrieron en Venezuela en 2015 es un calco de lo que le ocurrió en la Argentina cinco años después, y fue un episodio de un embarazo casi a término. En ese momento, la China pasó más de 30 semanas en donde no tuvo conciencia de embarazo, según explicó el abogado defensor Gastón Marano.

Por otro lado, una evaluación psicológica realizada por profesionales de la Defensoría General de la Nación resultó contundente para lograr su absolución. La realizaron el 8 de enero de 2021 y en sus conclusiones manifestaban que “la examinada experimentó un proceso de negación generalizada del embarazo. No vivenció modificaciones o cambios corporales, refiere que nunca dejó de menstruar, no presentó náuseas ni vómitos, interpretó el aumento de peso al aumento de la ingesta de comida por la pandemia, al igual que lo que sucedió con todo su grupo familiar”.

“El parto no fue vivenciado ni introyectado como tal sino como la expulsión de coágulos durante una menstruación abundante. Es decir, que no existió representación psíquica de la gestación de un bebé y mucho menos del nacimiento de un hijo”. En su declaración, la acusada aseguró que no escuchó un llanto cuando el feto salió, con una profusa hemorragia, agregó el informe hecho por la Defensoría.

Después de tres semanas de debate, el Tribunal dio por acreditado que el hecho se trató de una “emergencia obstétrica” y decidió absolver por unanimidad a la China, luego de que la fiscalía desistiera de la acusación. El veredicto destacó que “la Fiscalía entendió que la prueba pericial producida no resultaba suficiente para sostener la imputación”. Así, la mujer saldrá de prisión y podrá reencontrarse con su familia.