Tenían un criadero ilegal de perros que funcionaba dentro de un jardín de infantes



La policía clausuró un criadero clandestino durante un allanamiento en el predio de un antiguo jardín de infantes que funcionaba el barrio porteño de Montserrat. Se rescataron alrededor de 10 perros de raza bulldog francés.

De acuerdo con el subcomisario Juárez de la División de Contravenciones y Faltas en eventos masivos, la mujer que estaba a cargo de la venta ilegal de los animales fue portera del instituto y vivía en el lugar.

Los animales estaban “distribuidos por toda la vivienda y en un sector había cuatro o cinco encerrados, sin ningún tipo de recaudos o cuidados, sin canil o un habitáculo propio para animales”, detalló el subcomisario.



Las autoridades descubrieron la actividad irregular gracias a una denuncia anónima y la investigación fue llevada a cabo por su división en conjunto con el Cuerpo de Investigaciones Judiciales. La venta era pautaba por redes sociales, por cifras entre $150.000 y $180.000.

En el allanamiento, además, intervino la Unidad Fiscal en Materia Ambiental (UFEMA), que dispuso entregar los perros a una ONG para que sean adoptados después de determinar si están aptos. Con respecto a esto, el subcomisario aseguró que los animales estaban saludables, pero “no vivían en las condiciones adecuadas”.




Sofía, vocera de la organización Callejero Casa Quiere (@callejerocasaquiere en Instagram), confirmó que, después de los respectivos estudios y tratamientos que los animales puedan necesitar, serán asignados a hogares de tránsito para ser puestos en adopción, si lo dispone la Justicia. La vocera explicó que estos perros “son una raza muy delicada” y las hembras son las que más sufren en estos casos porque son sometidas a parto natural, algo demasiado riesgoso por ser tan pequeñas.


En cuanto a la mujer que manejaba el lugar, se elaboró un acta contravencional por omitir recaudos y la Justicia decidirá luego cómo proceder. Podría caberle una multa de $90.000. Según confirmó el funcionario, los propietarios sabían que la mujer habitaba el lugar, pero no que estaba vendiendo los animales.