La confesión de un femicida: “Me enteré cuántas puñaladas le pegué cuando lo leí en el diario”

El exboxeador Enzo Gauna (29) tiene un pedido de condena a prisión perpetua por el femicidio de Valeria Coggiola (30), cometido el 25 de junio de 2019. La mató de 20 puñaladas, 16 en el cuello y otras cuatro en el torso y la espalda.

El crimen fue a la madrugada, cerca de las 4 horas de un martes, en la casa de la víctima ubicada en el barrio El Molino (uno de los más pobres de General Pico) en medio de una escena cruenta: dos hijos de la mujer estaban en otra habitación de la casa (de reducidas dimensiones) y el atacante los encerró con llave y escondió el único celular que tenían.

Estuvieron casi tres horas con el cuerpo desangrándose de la madre, hasta que llegó la Policía, advertida por un amigo del asesino a quien le confesó el crimen.

El juicio comenzó el 27 de abril. Hubo tres audiencias. Este jueves se espera el fallo, en un escenario inédito, ya que por primera vez la Secretaría de la Mujer provincial actúa como querellante en un caso de femicidio.

Gauna -un boxeador que peleaba cada cada tanto y que se ganaba la vida con changas en el campo- vivía en Catriló, un pueblo ubicado 96 kilómetros al sur de Pico al que regresó después de matar a su pareja.

A la casa de la víctima viajó para hablar de un aborto que se hizo la mujer.El boxeador declaró que fue una frase la que lo hizo estallar y atacar a su pareja.
"A la noche, estando acostados, yo le dije que primero me había dicho que lo del aborto era mentira; pero después, riéndose me dijo: ‘¿qué tiene si era tuyo? mirá si te vas a enojar por eso, pelotudo’. La cuchilla estaba en la mesita de luz… y la ataqué. A partir de ahí no me acuerdo nada más, ni cuántas puñaladas le pegué… me enteré lo de las puñaladas por el diario”, declaró el atacante.

Enzo Gauna llevaba menos de un año de relación con Valeria.

Gauna declaró en la segunda audiencia del juicio, el 28 de abril en plena pandemia por el coronavirus.

Uno de los jueces de audiencia, Marcelo Pagano (presidente del tribunal) le pidió que se saque el barbijo. “Estamos juzgando a una persona a la que no le hemos visto la cara. ¿Podríamos vérsela?”, le pidió el juez. Carlos Federico Pellegrino y María José Gianinetto completan el tribunal que juzga a Gauna.
Otra testigo que declaró en el juicio es María Inés Rapp, quien era amiga de Coggiola. Contó que dos días antes del crimen, fue ella quien le dijo a Gauna (a través de un chat) que Coggiola se había hecho un aborto.

"El me preguntó si sabía si el hijo era suyo. Yo le respondí que no sabía y que la había acompañado a Valeria en todo el procedimiento. Él me contestó que iba a denunciarla, pero yo le dije que no podía porque había hecho todo por ley. Enzo dijo que le había colmado la paciencia, que estaba cansado de Valeria y que la iba a hacer cagar", dijo la mujer.

Rapp declaró que Coggiola quería mantener una relación con Gauna pero que no aguantaba los celos. "Estoy bien, pero lo de los celos no me va", le escuchó decir a Coggiola en un audio que se reprodujo en la audiencia.

Otra testigo del juicio fue Juliana Estefanía Feith, ex pareja de Gauna. "Él me llamó el 25 a las 5.30 desde la terminal de ómnibus de General Pico. Me dijo que se había mandado una cagada. Yo pensé que se había peleado en la calle, pero él me dijo ‘ya la maté a la loca’ y que se venía a Catriló. Por eso le avisé a sus familiares. Y cuando llevé a mi hijo a la escuela, le conté lo ocurrido a la directora”, declaró la mujer.

Fue por esa confesión que la Policía llegó a la casa del Barrio El Molino a las 8 de la mañana del martes 25 de junio de 2019. Encontraron el cuerpo de Coggiola, y a sus dos hijos en la misma habitación contemplando el cadáver.

Asesinan a una mujer en La Pampa y detienen a su pareja boxeador. La víctima fue identificada como Valeria Coggiola, de 30 años.

En una de las audiencias, la fiscal Ivana Hernández (junto a Guillermo Komorofsky sostiene la acusación) pidió hacer escuchar un audio escalofriante: Gauna le anticipa a Cogigiola que la va a matar.

El diálogo que tuvieron víctima y victimario es el siguiente:

--Coggiola: ¿Me querés más qué…? Matar… je je.

--Gauna: Vos te lo tomás en joda… no te rías, no te rías… porque puede pasar cualquier cosa.

El fiscal Komarofsky pidió que Gauna sea condenado a prisión perpetua. Y los querellantes adhirieron a esa solicitud. Dijo que cabe esa pena porque fue un homicidio "doblemente agravado", porque fue cometido contra quien fue su pareja y hubo violencia de género (femicidio). Los dos querellantes particulares, el defensor oficial Alejandro Caram –que representa a Víctor Pérez, el padre de los hijos que tuvo con la víctima– y Silvana Abraham, representante de la Secretaría Provincial de la Mujer, se sumaron a ese pedido.

El fiscal describió cómo fue el crimen de Coggiola. Explicó que Gauna mató a su ex pareja en la cama y con el cuchillo secuestrado en la vivienda. “La apuñaló en el cuello. Esas heridas le produjeron la muerte”, explicó.

Además, dijo que hubo un ardid para dejar indefensa a la víctima: el cuchillo con el que cometió el asesinato fue llevado por Gauna y ocultado en una mesita de luz. "Él lo llevó hasta la mesita de luz. Quería hablar a la noche para estar tranquilo, para actuar en seguro, porque ya le había dicho (a Valeria) que no le jodiera más la vida. Buscó que existiera la menor acción defensiva posible de parte de la víctima”, detalló Komarofsky.


Caram, querellante que representa a Víctor Pérez (padre de los hijos de Coggiola) sostuvo en el alegato que "no existió violencia física, pero sí psicológica; persiguiéndola por su manejo de celular, por sus relaciones interpersonales…". Y que la excusa para matarla fue un aborto de un hijo del boxeador. "Gauna era consciente de que tenía otras herramientas para recriminarle el aborto. Podía haber hecho presentaciones en el hospital o en la justicia, pero eligió una conducta cobarde para quitarle la vida a Coggiola", dijo el querellante.

Abraham –representante de Secretaría de la Mujer, organismo que en La Pampa por primera vez actuó como querellante en un femicidio- apuntó a la violencia de género que desató Gauna contra Coggiola. “Gauna cosificó la figura de Valeria. Era celoso, controlador. Creía que ella era de su propiedad, que no podía tener libertad", afirmó.

El defensor de Gauna, el abogado Gastón Gómez, sostuvo en el alegato que hay atenuantes para el asesino.

“Tuvo disminuida su capacidad reflexiva y sus frenos inhibitorios. Existió un combo explosivo: el embarazo, el aborto, los celos, las mentiras, la desconfianza, la infidelidad… En definitiva, una asimetría entre lo que él quería (con Valeria) y lo que parecía que ella quería con él”, dijo el abogado. Para él no hubo premeditación.

Este jueves el tribunal de audiencia decidirá la suerte de Enzo Gauna.

En los últimos diez años en Argentina hay un promedio de un femicidio cada 30 horas. Según estadísticas de la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema, sólo en 2018 fueron 278.

La mayoría de los asesinatos ocurren en las casas de las víctimas y son cometidos por parejas o ex.

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