MADARIAGA - 20 AÑOS DEL CRIMEN DE CABEZAS: "Si el crimen quedaba impune, iba a haber otros"

Gabriel Michi comenzó su cumpleaños número 29 en una situación jamás pensada, la “variable muerte” por el trabajo de periodista no estaba ...

Gabriel Michi comenzó su cumpleaños número 29 en una situación jamás pensada, la “variable muerte” por el trabajo de periodista no estaba en su cabeza, y de pronto era testigo clave del crimen con mensaje mafioso de su compañero y amigo: el fotógrafo José Luis Cabezas.

“Siempre intento recordar a José Luis vivo, en especial su carcajada que tengo grabada en el disco rígido de memoria”, dice Michi a Crónica antes de empezar a hablar de aquel 25 de enero de 1997 en el que secuestraron, esposaron, ejecutaron de dos balazos y prendieron fuego dentro del auto a Cabezas.

Michi fue el único del entorno cercano que vio el cuerpo que estaba irreconocible. Al cumplirse 20 años de su muerte y, a modo de homenaje, Michi plasmó su historia en el libro “Cabezas. Un periodista. Un crimen. Un país”.

“Yo me había ido de la fiesta de Andreani que estábamos cubriendo junto a otros colegas a las 4 de la madrugada. José Luis se quiso quedar un rato más y le dejé el Ford Fiesta que había alquilado la editorial para cubrir la temporada. Yo me fui con otro fotógrafo. Como al día siguiente era mi cumpleaños habían llegado unos amigos de Buenos Aires y los fui a recibir”.

-¿Cuándo te enterás de lo que había pasado?
-El 26 iba a ser un día intenso. José Luis no aparecía, era raro porque era muy puntual. No quería usar celular: sólo tenía radio mensaje. Llamo al departamento de su suegra donde estaba parando -él había conocido a Cristina, su mujer, en otra temporada en Pinamar- y su suegra me dice que no había vuelto desde la noche anterior. Empiezo a llamar a los colegas que habían estado en la fiesta y un fotógrafo me dijo que lo había visto irse después de las 5. Llamo a la oficina que teníamos en un hotel y tampoco había ido por ahí. Yo estaba en Valeria con mis amigos y regresamos a Pinamar, de camino está la comisaría y frenamos.

-¿Qué te dijeron allí?
-Estaba el comisario Gómez. Le dije que José Luis no aparecía. Entonces, me preguntó en qué auto se movía. Cuando le respondí, me dice: “Me parece que tengo una mala noticia para darte” y se va. Lo sigo pidiéndole que me dijera qué pasaba. Ya en el despacho agarra el handy y dice: “Parece que tenemos identificada a la víctima: sería José Luis Cabezas”. Lo increpo, le digo que tiene que saber si es o no. “El cuerpo esta totalmente quemado”, me dice.

-Entonces, te llevan hasta la cava donde estaba el auto
-Sí. Cuando llego el lugar me preguntan si era el compañero de Cabezas. Pregunté por su cámara, no la habían encontrado, pero me mostraron unos cartuchos quemados, un reloj, un cablerío, las esposas (ahí me enteré que estaba esposado) y un manojo de llaves. Saco las de la oficina que tenía en la mochila, las comparo y eran iguales. Les dije que podía identificar el auto por unos golpes que tenía. Entro a la cava. El cuerpo estaba irreconocible, fue horrible y el auto tenía el golpe...

-Te diste cuenta que era Cabezas...
-No quería convencerme. Me subieron a un auto con cuatro policías y en otro, atrás, iban mis amigos. Me llamaron de la revista y yo les dije llorando: “Lo mataron a José Luis, fue el hijo de puta de Yabrán”. Luego se comprobó que esos cuatro policías con los que viajaba trabajaban para Yabrán.

- ¿Qué sentiste cuando el policía abrió la puerta de la oficina con las llaves encontradas en la escena del crimen?
- Me empezaron a temblar las piernas. Nos abrazamos con los compañeros que estaban ahí. Eso fue lo que me hizo caer la ficha. Fui a avisarle a Cristina, su mujer: estaba con la policía y ya le habían dicho, incluso que estaba todo quemado.

- ¿Cuándo le habían sacado la foto a Yabrán?
-El año anterior, hacia el final de la temporada, lo encontramos en un balneario, yo le hice de trípode. Pero José Luis era muy perfeccionista, al día siguiente regresamos, Cristina y sus amigas posaron como turistas mientras él le sacaba la foto a Yabrán y su mujer. No hay que descuidar ese dato: él tenía un tema particular con la seguridad de su familia. Fue la tapa de la revista con una investigación sobre los negocios de Yabrán.

-¿Ustedes pensaban que podía pasar algo así?
-José Luis estaba más atento, había recibido amenazas todo el año y habían pasado cosas extrañas ese verano. Con el “diario de la mañana”, descubrí que hubo señales: a él le habían dicho que habían buscado su dirección en Buenos Aires, nos habían tajeado la goma del auto, me había echado de una fiesta en la que estaba Yabrán. Yo pensaba que nos podían fajar, pero la variable muerte en democracia no estaba en el periodismo. Después me enteré que José Luis le dijo a un estanciero que conocíamos: “Yabrán me la quiere dar”, que era el poder detrás del poder.

-¿Estaba planeado el crimen?
-Fue planificado desde el principio, si estábamos los dos, yo corría la misma suerte. La idea de que fue un apriete y se fueron de mambo, yo no me la creo. Lo secuestraron, la zona estaba liberada, tenían el lugar, el bidón y parte del crimen era el mensaje intimidante, “no se metan con nosotros”.

-¿Cómo seguiste vos?
- Un hombre de inteligencia de la Federal le dijo a un amigo que había bonaerenses metidos y me salvé de pedo. Me fui del país hasta que se calmara la cosa, al tercer día me descompuse, le dije a quien era mi mujer “yo no tengo nada que hacer acá, tengo que estar allá dando la pelea”. Volví a la redacción y pedí que me dejaran en la investigación. Asumí un compromiso interno con José Luis de no irme de la revista hasta que hubiera Justicia. No fue heroico, fue supervivencia pura, si el crimen quedaba impune iba a haber otros, por otro lado yo no iba a poder vivir si no podía mirar a los ojos a los hijos de José Luis y decirles “hice todo lo que tenía que hacer”.

-¿Qué pensaste cuando Yabrán se suicidó?
-Él se había fugado y en la revista habíamos terminado de madrugada un número especial. Al otro día me despierta el llamado de una amiga que me dice: “¿Estás viendo Crónica?”. Prendo y veo la placa: se suicidó Yabrán. Empecé a hacer mi trabajo por lo personal y profesional, vi los estudios de ADN, hay por los menos 70 personas que vieron el cuerpo de Yabrán, la cara está como hundida pero no deformada. Los datos me convencieron de que era Yabrán.

-¿Por qué lo hizo?
-Un tipo acostumbrado a que el poder es impunidad, sabiendo que iba a caer en una cárcel común y ante la humillación pública y de su familia, en su psicología particular hace que se suicide.

Fuente: Crónica

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