Hoy se cumplen 33 años del Hundimiento del Crucero A.R.A. General Belgrano

Poder Ejecutivo declaró, al 2 de mayo como “Día Nacional del Crucero A.R.A. General Belgrano”, en memoria de todos los tripulantes que mu...

Hoy se cumplen 33 años del Hundimiento del Crucero A.R.A. General Belgrano


Poder Ejecutivo declaró, al 2 de mayo como “Día Nacional del Crucero A.R.A. General Belgrano”, en memoria de todos los tripulantes que murieron como consecuencia del ataque sufrido por ese buque de la Armada Argentina que fue alcanzado y torpedeado por el submarino “Conqueror” perteneciente a la flota pirata del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, durante el conflicto bélico del Atlántico Sur librado entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982, por la recuperación de las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur. Ese día el Crucero argentino, sufrió averías de tal magnitud que provocaron su hundimiento, produciendo la muerte de trescientos veintitrés ciudadanos argentinos integrantes de su tripulación.

HACIENDO MEMORIA

Pocos minutos antes de las 16:00 el submarino nuclear HMS Conqueror recibió la orden de hundir al ARA General Belgrano. A las 16:02, mientras los artilleros que se encontraban de guardia probaban algunos mecanismos y la torre II buscaba posibles blancos en el horizonte, el buque se sacudió violentamente fruto de una poderosa explosión, seguida del cese inmediato de energía e iluminación que paralizó a los 1093 tripulantes. Este fue el primero de los 3 torpedos MK-813 lanzados por el Conqueror desde una distancia de 5 km aproximadamente (aunque solo los 2 primeros dieron en el blanco, el tercero golpeó en el casco del Bouchard sin explotar). El capitán del submarino declaró después que la elección del arma usada fue dictada por la antigüedad del mismo crucero: un torpedo de la Segunda Guerra Mundial hundiría a un crucero del mismo período. El primer torpedo mató a 274 tripulantes.
Unos momentos más tarde, una segunda explosión se produjo a la altura de proa de la nave. Este segundo impacto provocó el desprendimiento de 12 metros de la proa del barco. Inmediatamente comenzó la inclinación a babor, cesó la fuerza motriz y se apagaron las luces, la generación eléctrica de emergencia también quedó inutilizada.

Hacia las 16:05, se dio la orden de zafarrancho de siniestro, pudiendo constatarse que únicamente las líneas con la Central de Control de Averías estaban totalmente disponibles.
Ésta se encontraba en la cubierta 5.

Los puestos de combate de Control de Averías distribuidos en todo el buque estaban en una situación muy crítica, habían sido gravemente afectados por las explosiones y los daños causados eran demasiados y muy importantes como para controlarlos con los medios disponibles en ese momento.

Se inició la apertura de las puertas estancas que daban a la cubierta principal para permitir agilizar la evacuación de las zonas inferiores, tarea extremadamente complicada debido a que la red de parlantes había quedado fuera de servicio.
En la cubierta principal se localizaba la Central de Comunicaciones, el responsable de la misma ordenó el procedimiento necesario para esas situaciones, incluyendo el embolsado de las claves secretas en bolsas lastradas. Estas bolsas fueron arrojadas luego al mar. El personal de la Central colaboró activamente en todo lo que fuese necesario.


Una cubierta más abajo se encontraba el cuarto de radio y, cercano al camarote del comandante, se encontraba el CIC (Centro de Información y Combate del buque).

Los daños en esta sala fueron variados y provocaron algunas heridas al personal por caída de tuberías y parte de los tableros de información. Pese a la oscuridad y otros inconvenientes, todo el personal salió y logró llegar a la cubierta principal. Los compartimientos de máquinas C-1 y C-2 fueron afectados por el primer torpedo británico. El impacto fue justo en la cuaderna 106 del mamparo popel del compartimiento, la explosión no dejó supervivientes en ese sector.14
La sala C-1 tuvo un repentino corte de energía, pues los generadores principales 1 y 2 habían cesado ya de operar. El comedor de la tripulación, ubicado sobre el compartimiento C-2, fue el área más afectada y donde más efecto tuvo sobre la tripulación, debido al humo las linternas individuales no lograban alumbrar más allá de 30 centímetros.

Los tambores de combustible del helicóptero fueron arrojados al mar, para que no explotaran. La Central de Tiro pudo ser evacuada rápidamente gracias al inmediato funcionamiento de las linternas y a que el zafarrancho de siniestro se había dado justo en el momento en que los problemas comenzaron a agravarse. En las Torres 4 y 5 de popa, el humo que salía era muy denso, puesto que el torpedo había impactado en las proximidades de la cámara de proyectiles de la torre 4 y su correspondiente santabárbara.

Las unidades de Control de Averías definieron al sector como área de destrucción total.
La enfermería se situaba en la tercera cubierta. Cuando las explosiones se produjeron, el encargado de guardia organizó el desalojo en medio de la oscuridad reinante. Poco después llegó el médico cirujano que comenzó a prestar ayuda a los heridos y quemados. Un enfermero comenzó a recibir personal que llegaba desde popa, bañados en petróleo y con quemaduras, proveyéndolos sábanas y cubrecamas.

El trabajo de primeros auxilios era intenso, además de los heridos y quemados, se debió atender a los hombres con principios de asfixia debido al humo. El personal de sanidad corría por las cubiertas bajas, revisando los camarotes para que no hubiera personal malherido que pudiera quedar abandonado. En el momento que concluyeron en que no había internados en la enfermería y que los camarotes estaban vacíos, se procedió a recoger mantas y se dirigieron hacia cubierta.

Durante esos minutos, el personal comenzó a dirigirse a las estaciones de abandono asignadas. El buque tenía 72 balsas salvavidas, de las cuales 62 eran las necesarias y el resto eran de reserva. Las órdenes llegaban a través de simples megáfonos de mano y se retransmitían gritando lo más alto posible. Abundaban los heridos, quienes llegaban cargados a hombro por sus compañeros. El jefe de sanidad, una vez supervisada la evacuación de los internados en la enfermería, se dirigió también a cubierta y junto a otro oficial de sanidad, aplicó morfina a los casos más graves.

Hacia las 16:10 la inclinación (escora) aumentó 1° por minuto, por lo que el barco ya tenía 10° a babor. El casco comenzó a hundirse con mayor incidencia de popa, debido a la gran entrada de agua al hangar y a la sala de máquinas. Como prevención, se comenzaron a arrojar las balsas al agua, que se abrieron automáticamente al caer. Quedaron flotando al costado sujetadas por las amarras. Pocos minutos más tarde se estabilizó la inclinación y creó la esperanza de que el buque se mantendría más tiempo a flote. Por la rapidez de los sucesos, algunos tripulantes llegaron a cubierta muy desabrigados y se les comenzó a auxiliar con lo que se tuvo a mano, se improvisaron una especie de ponchos a partir de las mantas de lana de las camas.15 Varios intentaron el descenso a las cubiertas inferiores para ayudar a sus compañeros, y algunos perdieron su vida en ese intento.

A las 16:23 el comandante Héctor Elías Bonzo dio la orden de abandonar la nave. Comenzó así la maniobra de abandono. La marejada que había, dificultó la visión y comunicación entre las balsas, por lo cual algunas quedaron sobrecargadas con 30 personas y otras subocupadas con no más de 3.

SU HISTORIA

El USS Phoenix (CL-46) fue el tercero en llevar ese nombre en la armada estadounidense. Fue botado el 12 de marzo de 1938.

Durante la Segunda Guerra Mundial operó en la costa oeste y se encontraba en el interior de Pearl Harbor durante el Ataque a Pearl Harbor.

El Phoenix escapó sin daños en medio del desastre y se unió a una fuerza de tarea junto con los cruceros USS St. Louis y USS Detroit además de algunos destructores cuya misión era localizar y neutralizar los portaaviones japoneses, lo que resultó infructuoso.

Volvió luego a San Diego en los Estados Unidos y fue comisionado para ir a Australia, donde escoltó a barcos de tropas. Luego estuvo en Java.

En febrero de 1942 sirvió de escolta en Ceilán con un convoy formado también por los barcos USS Langley y el HMS Seawitch.

El USS Phoenix fue vendido a la Argentina con otro de su clase (el USS Boise (CL-47)), en octubre de 1951, por la suma de 7,8 millones de dólares. Fue rebautizado ARA 17 de Octubre fecha emblemática del partido justicialista que lideraba el entonces presidente Juan Perón. Perón fue derrocado en 1955, mediante un Golpe de Estado y en ese año el buque, que había sido nave insignia de las fuerzas sediciosas, al mando del almirante Isaac Francisco Rojas quien había tomado parte en las acciones de guerra revolucionaria el 16 de septiembre de 1955, fue rebautizado como General Belgrano (C-4), en homenaje al general y abogado Manuel Belgrano, héroe de la independencia de Argentina que había fundado la Escuela de Naútica en 1799.

En 1967 le fueron implantadas lanzaderas de misiles Sea Cat. Nunca fue dotado de sistemas antisubmarino (ni de sensor ni de ataque).

En diciembre de 1978 participó en la Operación Soberanía, destinada a invadir las islas al sur del Canal Beagle.

Al inicio de 1982 recibió a 120 cadetes navales, y se dirigió en misión de adiestramiento al sur de la Argentina. En la Bahía de Punta Este realizó ejercicios de tiro con toda su artillería.

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